Y aún dicen que el desfile no hace falta
Y aún dicen que el desfile no hace falta

Y aún dicen que el desfile no hace falta

Joaquín Sorolla y Bastida Aún dicen que el pescado es caro

En 1894 el pintor español Joaquín Sorolla pintó un cuadro maravilloso titulado Y aún dicen que el pescado es caro, por el que fue premiado en su momento y que puede admirarse actualmente en el Museo del Prado. La escena, que tiene lugar en la bodega de un barco, representa a dos marineros que atienden a un tercero que ha sufrido un grave accidente durante su labor. El ambiente es grave, tenso. Parece percibirse incluso la densidad del aire dentro del habitáculo en el que un hombre se está jugando la vida debido a su trabajo.

El título del cuadro, por tanto, es un lamento no exento de crítica social y de cierta ironía. Se inspira en un pasaje de una novela de Blasco Ibáñez en el que una mujer se lamenta de la muerte de su sobrino, sucedida durante las labores de pesca. La mujer clama contra esas otras mujeres que, aun intuyendo que estas cosas pasan, tienen todavía la desfachatez de regatear el precio de la compra cuando van a la pescadería.

Cada vez que escucho a alguien preguntarse qué necesidad hay hoy en día en España de celebrar las fiestas del Orgullo Gay, principalmente con su controvertida manifestación-cabalgata-desfile, me acuerdo del cuadro de Sorolla. Y lo hago a menudo en tiempos como estos, donde las agresiones homófobas (que nunca han dejado de existir) están experimentando un alarmante repunte en nuestro país, sobre todo a cargo de personas muy jóvenes.

El desfile del día del Orgullo, con o sin loca y plumífera parafernalia es un mensaje estridente e inequívoco hacia todas aquellas personas que sienten razones para agredir. Con cada insulto, cada mandíbula rota, cada brazo partido, cada diente perdido, cada fogonazo de miedo, cada carrera frenética a la huida, cada festival de la burla en cada colegio pienso: Y aún dicen que el desfile no hace falta. Que es como pensar Y aún dicen que reivindicar no hace falta, que ocupar la calle no hace falta, que visibilizarse no hace falta. Aún no han entendido que la exageración y voluptuosidad que caracterizan al espíritu del desfile, como al de toda la fiesta, no es sino un medio para exagerar y celebrar el derecho a la presencia, no tanto una reivindicación de una manera de ser permanentemente extravagante.

Cada vez que alguien piensa que no hace falta tanto escándalo debería tener en cuenta que “De los 1.285 delitos de odio que el Ministerio del Interior registró el año pasado, 513 fueron por motivos de orientación o identidad sexual. Esto supuso un aumento del 13,5% respecto a 2013, cuando se produjeron 452 agresiones de este tipo. Y para las asociaciones es sólo la punta del iceberg”, según informó El Mundo. Es importante insistir en el hecho de que estas son solo las cifras que han salido a la luz, es decir, que ni mucho menos representan la totalidad del problema.

Por si aún les parece que, con tal persecución y voluntad de silenciamiento, ya no hace falta armar un poco de ruido.

Nota del autor del blog:

El Informe sobre la evolución de los incidentes relacionados con los delitos de odio en España, publicado por el Ministerio del Interior en febrero de 2017, establece que el año pasado se produjeron 230 hechos conocidos registrados por motivo de orientación e identidad sexual, mientras que en 2015 fueron 169, lo que supone un incremento del 36,1% de un año al otro.

El artículo que acabas de leer apareció publicado en el muro del perfil de Facebook del autor en agosto de 2015. Los pensamientos expresados son plenamente válidos casi dos años después como demuestran los datos aportados y hubiese sido una lástima no compartirlos.

Comentarios de Facebook

Escrito por
Rafael San Román

Psicólogo especializado en duelo y diversidad sexual y de género. Trabaja en la empresa de terapia online ifeel y en la ONG de salud sexual, igualdad y diversidad Imagina Más. Vive en Madrid.

Ver todos los artículos
Envia una respuesta
Escrito por Rafael San Román

Daniel Vilosa