La novela retrata la difícil situación de Eva, en la que es separada del hombre que, junto a su padre, la educó hasta los 12 años.

La ley Eva

Fotografía de Kevin Langlais

Italia aprobó en 2016 la ley que regula la unión civil entre personas del mismo sexo. Unos cuantos años por detrás de países como España, Gran Bretaña o Francia y ciertamente más restrictiva, pero finalmente llegó.

El motivo de tanto retraso es la omnipresencia del Vaticano en la vida social y también en la política italiana. Esa misma omnipresencia ha hecho que Eres como eres, de la escritora romana Melania Mazzucco, haya sido demonizada e incluso perseguida por grupos de presión católicos que han llegado a calificarla de pornográfica clamando para que los libreros la retirasen de sus escaparates (cosa que no pasó cuando se publicaron las varias entregas de Cincuenta sombras de Grey, con un tiraje mucho más espectacular).

El principal motivo de tanto revuelo es que la novela da en el hueso.

Mazzucco nos cuenta la historia de una niña que, precisamente por falta de legislación, pierde a su familia. Las leyes, sabemos, están hechas para proteger a los desvalidos.

Los que pugnan hoy contra la igualdad legal para las familias homosexuales esgrimiendo los derechos de los menores como argumento, lo que consiguen es precisamente lo que nos cuenta la novela. La falta de ley provoca que Eva, una niña nacida de un embarazo subrogado y que reconoce como padres a los dos hombres que la han criado en sus primeros nueve años de vida, solo pueda ser legalmente hija de uno de ellos y, al morir éste, el otro pierda cualquier derecho sobre ella.

Eva va a parar a otro hogar, incluso a una ciudad distinta. Una situación que, tres años después, estallará. Y con este estallido, Mazzucco empieza su libro.

Eres como eres es la prueba de que la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho, no un privilegio, y que cualquier vacío legal da alas a la discriminación.

Estamos ante una novela sensible y bien escrita, que nos habla de una niña fuerte y lista para su edad, capaz incluso de ver la luz allí donde los adultos que la rodean no alcanzan a verla. Con doce años recién cumplidos, Eva obliga a sus parientes a replantearse lo que decidieron tres años atrás, cuando todavía era una niña. Y Mazzucco, a través de esta historia, tal vez haya conseguido que más de uno y de una se replanteen la igualdad de derechos de las familias y las personas homosexuales. Quizás fuera precisamente esto lo que ha llevado a muchos a calificar de pornográfico un libro que destaca por su ternura.

Melania Mazzucco es de esas escritoras que ama a sus criaturas. No hay radicalismo en ellas, sólo humanidad. Porque únicamente a través de la empatía se puede contar una historia como esta.

Empatía por Eva, pero también por Giose, el padre superviviente, el que la llevaba a la escuela, la peinaba y ayudaba con los deberes de clase, el que le explicaba cuentos por las noches mientras que su otro padre, Christian, el único que lo era ante la ley, vivía inmerso en su labor como investigador universitario reproduciendo un esquema de familia tradicional e incluso arcaico.

La empatía se extiende incluso a los parientes de Christian que, cuando él muere, revierten todo lo que él había creado y amado y disuelven lo que para el hijo y hermano había sido su familia. Y lo hacen de buena fe, en el fondo, pensando que es lo mejor para Eva, sin pensar que lo mejor para ella es precisamente estar con quien quiere y la quiere. Incluso si se trata de un padre sin apoyo legal, homosexual y un pasado bohemio. Esta es una cuestión que no se habría planteado nunca en el caso de una pareja heterosexual.

El libro parte de la premisa de que es necesario replantearse la idea de familia y, concretamente, la idea de paternidad. El revuelo que siguió a la publicación de la novela impulsó que el parlamento italiano estudiase la conocida como Ley de Eva, que quería equiparar los derechos paternos o maternos en las parejas del mismo sexo, evitando que la situación que explica la novela pudiera volverse a repetir.

Esta reseña fue originalmente escrita en catalán en 2016. En aquel momento parecía que la legalidad de las uniones entre personas del mismo sexo y todo lo que conllevan (adopciones, derechos de sucesión, etc) empezaban a ser una realidad, una idea que se iba extendiendo gracias al ejemplo de algunos países pioneros. Han bastado tres años para ver un retroceso. La homofobia está aumentando peligrosamente, gracias sobre todo a la pujanza de partidos y grupos políticos que se oponen radicalmente a la igualdad universal.

Puedes leer aquí la reseña original publicada en el blog de literatura Llegir en cas de incendi.

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Escrito por
Salvador Rich
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