Hasta el último suspiro de belleza

Hasta el último suspiro de belleza

Con el paso de los meses he notado que te ibas. Despacio. Suave. Sonriente. Acariciando la vida, como cuando estabas conmigo y me asegurabas que todo era posible.

Cambiaste el tono.

Me hablabas desde un paisaje tan distinto que ya no reconocía las hojas de los árboles. Ni las farolas. Ni la orilla de la playa en la que nos abrazábamos para sentirnos vivos. Los lugares comunes de Fernando y Liliana habían quedado atrás.

Hacía tiempo que las gotas de pena habían dejado de recorrer tus mejillas.  Dirás que soy injusto, pero empecé a echar de menos tu tristeza sostenida con sabor a despedida constante.

La vida sigue, pensamos. Y dejamos que siguiera.

Hace un tiempo te escribí para saber cómo estabas. Me confirmaste que sí, que estás bien. La honestidad te hizo libre y pude ver tu sonrisa limpia y serena a través de la pantalla de mi móvil.

Insistías tanto en que el amor existe que al final lo has vuelto a encontrar.

Tu libertad salda mi deuda, pensé.

Me alegra saber que estás bien y que la vida te sonríe. Quiero que seas tópicamente feliz. Cada minuto y cada hora de cada día. Hasta el último suspiro de belleza.

Hace unos días te pedí consejo porque el pasado siempre vuelve y a veces no sé bien qué hacer con él. Me dijiste que las relaciones humanas no se cierran, sino que se transforman.

Por eso a veces nos acercamos o nos alejamos de la gente que queremos.

Yo solo sé que mi único miedo en esta vida es no volver a ser amado con la honestidad con la que tú lo hiciste.

Igual es verdad eso de que el amor existe.

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Escrito por
Daniel Vilosa

Periodista especializado en actualidad LGBT, es fundador de La Pluma Invertida. Trabaja como ejecutivo de cuentas en la agencia de marketing Goalplan y gestiona puntualmente medios en el gabinete de comunicación IP Comunicación. Vive en Barcelona.

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