Entrevista Peter Kogelbauer
Entrevista Peter Kogelbauer

Peter Kogelbauer: “El placer tiene mucho que ver con respirar profunda y conscientemente”

Fotografía de Luis Villanueva

Peter Kogelbauer fundó Espai d’homes hace diez años junto con Federico Orozco. Ambos aprovecharon la oportunidad de que faltasen espacios concretos en los que pudieran explorar su sexualidad de forma consciente.

Basado en la terapia Gestalt, el trabajo corporal y el sexual bodywork, todavía no existen espacios similares en los que esta entidad pueda reflejarse a excepción de algún grupo de trabajo entre Berlín y Londres.

¿Qué se aprende en Espai d’Homes?

Es un espacio terapéutico y de formación que te ayuda a conectar mejor contigo. Aprendes a conocerte mejor, a explorar tu relación con otros hombres, a saber más de tus automatismos, tus reflejos, etc… Te ayuda a sentir paz contigo mismo, a sentirte más libre, a relacionarte de forma diferente, a aceptarte y a aceptar a los demás.

¿Crees que los hombres que se acercan a este proyecto son infelices?

No lo generalizaría. Sí creo que están en un momento de crisis porque o bien han roto una relación de pareja o bien porque se cuestionan su propia existencia.

Cuando se acercan es porque algo en su vida ha terminado. Su trabajo. O han llegado a los cuarenta. O a los cincuenta. Están en edades en los que se plantean cosas nuevas. Se dan cuenta de que la vida tiene un final y recuerdan que el tiempo es finito. Toman conciencia del final y quieren vivir conscientemente.

Se plantean qué es importante. Quieren hacer cambios en sus vidas. La ventaja de ser gay o no seguir la norma es que no siguen la pauta de forma automática, sino que lo hacen desde la libertad. Eso también es una responsabilidad de qué quieren hacer con esa libertad. ¿Qué es importante para ti? ¿Dónde quieres cambiar? ¿En qué quieres dedicar tu energía? ¿Y tu tiempo?

¿Cómo se le extiende una mano a una persona que está en una crisis existencial?

De muchas formas diferentes. En primer lugar, dándoles un espacio donde puedan expresarse libremente, sin que deban escuchar opiniones de lo que deberían hacer. Sin sentirse juzgados. Sin presionarlos.

Sin evitar el contacto con la tristeza y el enfado. Un espacio en el que puedan conectar consigo mismos profundamente. Y después, desde ahí, que se sientan acogidos.

¿Qué aprendes trabajando con hombres que están en un proceso de cambio?

¿Cómo terapeuta?

Sí, como terapeuta, pero bueno, como persona.

Muchas cosas. Al final cada persona es una puerta a un mundo diferente. Aprendo a conocer un poquito de muchos mundos. Mundos a los que, si no fuera por mi profesión, no tendría acceso tan fácilmente.

¿Por qué crees que los hombres necesitan un espacio para relacionarse como el que ofrece Espai d’homes?

Yo creo que es porque exploramos la intimidad entre hombres, y eso sigue siendo un tema tabú en muchos aspectos. En otros espacios de terapia, más convencionales, no se aborda la necesidad de intimidad de los hombres entre sí.

El problema está en que al final todo en lo que tú no pones conciencia, todo lo que tú no exploras conscientemente, allí donde tú no tienes un espacio donde poner luz y de compartir libre y honestamente lo que te pasa, allí no puedes avanzar. Por eso es importante que en la sexualidad entre hombres, aunque también en la sexualidad en general, se encuentren espacios de exploración, para tener conciencia y poder cambiar cosas.

¿Por qué tenemos miedo a la sexualidad?

Tenemos miedo. Vergüenza. Culpa. Porque desde pequeños hemos asociado la sexualidad a esos sentimientos. Se evita hablar de sexo. En las familias los padres en muchos casos no hablan abiertamente de sexo. Es un tema que se queda escondido y de pequeño aprendes que el sexo puede ser algo malo. Además, dentro del colectivo LGTB+ también hemos aprendido muchos mensajes negativos sobre la sexualidad. Después, cambiar y limpiar eso es un proceso que necesita tiempo.

¿Los hombres más mayores esperan cosas diferentes de los más jóvenes cuando asisten a los talleres?

Yo creo que cada uno tiene expectativas diferentes. No creo que haya diferencias por la edad. Lo realmente importante es que cada persona es un mundo y no hay una respuesta estándar para ninguno. Ni por edad, ni por otras experiencias. Hay que dar espacio para que cada uno encuentre sus propias respuestas.

Pero un hombre de 50 tiene necesidades diferentes al de uno de 25, que seguramente todavía no ha tenido contacto con la muerte o no tiene conciencia del paso del tiempo. A la hora de establecer trabajos grupales, ¿cómo influye esa diferencia generacional? ¿No es conflictiva?

Es un gran enriquecimiento. Una persona de 50 aporta al grupo la perspectiva de tener mucha experiencia. De haber recorrido muchos caminos. De haber cruzado muchos puentes. De tener mayor conciencia y de preguntarse cómo quiere vivir el resto de su vida. Una persona de 50 aporta consciencia y experiencia, mientras que una persona de 25 o 30 años aporta al grupo la energía y la ilusión de querer hacer cosas. En las ganas de cambiar el mundo se encuentran.

¿Hay casos que te siguen sorprendiendo?

Me tocan los casos de personas que llegan con un conflicto; como por ejemplo, falta de autoestima o con confusión de lo que quieren hacer con su vida. O personas que han roto con su pareja y se encuentran en una especie de valle en el que no ven la salida.

Se van abriendo a lo que en ese momento les toca vivir. Aprenden a confiar otra vez, pero sin evitar el dolor o la tristeza. Comprenden paso a paso que lo desagradable forma parte de la vida y tiene un gran potencial transformador. Y si tú te abres a eso, eso después se transforma en vida y creatividad.

¿Aceptar el dolor nos hace libres?

En su justa medida, sí.

¿Ocurre que en ocasiones en Espai d’Homes no podéis ayudar?

[Silencio de tres segundos. Peter suspira profundamente. Cuatro segundos más de silencio].

Sí, claro. A veces ocurre que no conseguimos establecer un vínculo y después es difícil empezar un proceso. Con algunas personas el proceso sí es profundo, mientras que en otras la conexión no se produce. Existen diferentes grados y al final desde fuera es difícil saber, porque son las mismas personas las que verifican el cambio, por mucho que yo pueda tener mis propias sensaciones.

¿Cuál es el punto de partida para que una persona crezca?

Las ganas de crecer. Las ganas de querer llegar a un lugar. O porque quieres salir del lugar donde estás. El motor del crecimiento son las propias ganas de la persona de vivir un cambio. A veces el cambio también puede ser aceptar lo que está viviendo en ese momento.

¿Nos cuesta aceptar nuestras vivencias?

El problema normalmente es que hay conflictos en los que una parte de nosotros quiere una cosa y otra parte quiere otra. Una parte importante de muchos procesos consiste en buscar la integración armoniosa de dos estados que están en conflicto.

¿Encuentras hombres jóvenes que todavía tienen miedo a vivir su homosexualidad con plena libertad?

Lo veo más en hombres mayores, pero sigue habiendo hombres jóvenes a los que también les asusta esta idea. Menos que hace unos años, lógica y afortunadamente, pero también depende mucho del entorno familiar en el que se hayan criado. La homofobia sigue existiendo. La heteronormatividad sigue estando muy presente en la sociedad.

Muchos hombres que se acercan a Espai d’homes no están contentos con la forma en la que viven su propia sexualidad por la desconexión de su propio cuerpo a causa de la influencia de internet y del fácil acceso a la pornografía.

Han desarrollado una sexualidad basada en lo mental, en la imaginación y en lo externo sin conectarse con el cuerpo. Eso pasa por igual a todo el mundo, pero igual un poco más a los hombres. Nos excitamos porque vemos imágenes o porque fantaseamos, pero no tanto por lo que sentimos con nuestro cuerpo.

Eso ocurre en el sexo y en muchos otros ámbitos de la vida. Nos educan básicamente en la escuela para pensar, pero no tanto para sentir o para conectar con nuestro cuerpo.

Y para todo el mundo, en el sexo, es importante también sentir. Nos relacionamos en el sexo a través del cuerpo. Este fundamento es también el origen de muchos problemas sexuales, lo que llamaríamos disfunciones y desconexiones del deseo. Ocurre porque seguimos unas pautas aprendidas, unas imágenes, que no reflejan lo que necesitamos o sentimos en un momento determinado.

Uno de los trabajos que hacemos aquí es fortalecer la conexión con el propio cuerpo y con las propias necesidades. Con lo emocional. Con los límites y con los deseos. Si aprendemos a escucharnos y nos acercamos a lo que necesitamos y lo que queremos, nos acercamos a la felicidad.

Lo que pasa en la cabeza con lo que sentimos en nuestro cuerpo puede estar completamente separado. ¿Por qué nos desconectamos?

Cuando vamos a practicar sexo, por ejemplo, en la cabeza puede venir la coreografía de una imagen porno típica, pero en el cuerpo puede suceder otra cosa. Quizás primero me apetece hablar contigo. O quiero un abrazo. O tengo una emoción. O, por supuesto, me quiero lanzar directamente y follar.

Muchas veces es “estamos aquí, entonces follamos”. Pero eso no sirve a todo el mundo. Es algo que algunas personas encuentran difícil porque tienen conciencia de que existe un impulso o una necesidad, pero creen que el sexo significa hacer otra cosa. Muchas veces es inconsciente.

Ahí entran estereotipos de lo que significa ser hombre. Significa no ser emocional y significa no escucharse. Significa llegar a un resultado lo antes posible. Significa mostrar que se es un hombre y, por lo tanto, cuanto más se folla, mejor. Esto es muy habitual en la consulta: hombres que están cansados del sexo estereotipado y poco conectado con la vivencia de sí mismos.

Cómo terapeuta, ¿cual sería para ti la definición de sexo?

Para mi el sexo es un encuentro íntimo. Muchas personas buscan en el sexo un encuentro íntimo. Intimidad significa que me muestro como soy. A un nivel profundo. Y eso no es fácil: mostrarme cómo soy. Con mis miedos, con mis ilusiones, con mis deseos. Es más fácil seguir una pauta o una coreografía que mostrarme cómo soy.

¿Cuál es la diferencia entre el follar sano y el follar enfermizo?

Si nos hace sentir bien o no. Depende de como lo viva cada uno. Si hay dolor, probablemente no deberías estar ahí. Algunos hombres quedan con otros hombres en Grindr como habían quedado y empiezan a enrollarse, pero hay una parte de ellos que no lo querían.

No escuchan los síes y los noes y actúan porque ahora toca hacerlo. Y es en esta conexión con uno mismo entre lo que quiero y lo que no quiero donde hay que profundizar.

Para follar sano escúchate y respira. En el sentido de poner conciencia en uno mismo. Escucha para sentir lo que sientes. Respirar da espacio a lo que estamos sintiendo. El placer tiene mucho que ver con respirar profunda y conscientemente.

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Escrito por
Daniel Vilosa

Periodista especializado en actualidad LGBT, es fundador de La Pluma Invertida. Trabaja como ejecutivo de cuentas en la agencia de marketing Goalplan y gestiona puntualmente medios en el gabinete de comunicación IP Comunicación. Vive en Barcelona.

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