Paco Tomás: “Tendríamos que apropiarnos de un discurso político potente para enfrentarnos a las mentiras de la derecha”

Fotografía de Roberto Villalón

El periodista, guionista y escritor Paco Tomás (Palma de Mallorca, 1967) es uno de los mayores especialistas en cultura LGTB de nuestro país. Dirige y presenta Wisteria Lane en Radio 5 de RNE y es guionista de la serie documental Nosotros somos, en la que repasa la historia del movimiento LGTB desde la llegada de la democracia hasta nuestros días.

¿Cómo surgió la idea de crear Nosotros somos?

Yo estaba haciendo Wisteria Lane en Radio 5 cuando me contactó César Vallejo. Inicialmente César quería hacer un documental sobre la librería Berkana. Nos pusimos en contacto con Mili para hablar de la librería y de lo que había significado Berkana para la población LGTB de este país. A medida que hablábamos nos dimos cuenta de que hacía falta una serie que hablase sobre la historia del movimiento LGTB en España desde finales de los 70. Evidentemente personajes LGTB ha habido toda la vida, pero nos interesaba todo el movimiento que surge en los últimos estertores de la dictadura hasta la actualidad. El proyecto crece y pasa de ser un pequeño documental de la librería Berkana a convertirse en una serie de siete capítulos del movimiento LGTB en España.

En los tres capítulos que ya se pueden ver en Playz da la sensación de que a medida que el rodaje avanza abarcáis más y más temas. Aparecen nuevos puntos de vista que inicialmente no habíais contemplado.

Lo que sucede es que la serie no se concibió tan ambiciosa como ha acabado siendo. Al principio pensamos que sería más pequeñita, con capítulos más cortitos. Pero a medida que vamos trabajando, nos damos cuenta de que el proyecto es enorme. Cada vez que empezamos a tratar un tema nos aparece un testimonio. Decimos que es una serie abierta porque cuando proyectamos un capítulo, aparece alguien que nos dice que conoce a una persona que estuvo en aquella manifestación. Somos un equipo muy pequeñito de cinco personas sacando adelante una serie documental de siete capítulos. Es una locura. Con toda la expectación que ha generado y con toda la gente que nos felicita continuamente creemos que es necesaria y nos sentimos obligados a seguir.

Actualmente en redes sociales todo el mundo tiene a VOX en la boca. ¿Le estamos dando demasiada relevancia a la extrema derecha, haciéndoles publicidad gratuita y, por tanto, corremos el riesgo de saturarnos?

Creo que el peligro que corremos es precisamente anestesiarnos. Vivimos en una sociedad tan mediatizada que los gritos ya no nos sorprenden porque han habido programas como Sálvame, que se dedican a gritar continuamente. Hemos acabado interiorizando esa manera de comunicarnos y nos parece válida. Hemos interiorizado el hambre en el mundo, las guerras, la muerte. Hemos interiorizado que se hable de mujeres asesinadas. Estamos comiendo y de repente oímos en la tele que una mujer ha sido asesinada por su marido o por su pareja y seguimos comiendo con total naturalidad. Lo que me preocupa es que volvamos a interiorizar el discurso de la extrema de derecha naturalizando que exista, pero no nos movilicemos. Creo que es ahí donde tenemos que llegar.

El feminismo se está organizando, pero nosotros no. ¿Cómo articulamos esa movilización del movimiento LGTB ante el auge de la extrema derecha si está desmembrado, segmentado y vive enfrascado en sus luchas ideológicas y de ego?

Te diría dos cosas. Primero: es un error focalizarlo todo en Vox. Al PP y a Ciudadanos les viene fenomenal que pensemos que los malos son VOX, cuando PP y Ciudadanos piensan igual que VOX. En aspectos que tienen que ver con los derechos civiles, la igualdad de la mujer, los refugiados y la población LGTB piensan igual. Ciudadanos es el que tiene un discurso aparentemente más abierto con el tema LGTB, pero no es verdad. El discurso de Ciudadanos es el discurso de aceptación de los gais que se parecen a la población heterosexual. Esos son los gais respetables. Los gais respetables son Javier Maroto. Los demás no son gais respetables porque no son como Dios manda. El problema es que cuando decimos que los malos son VOX, Ciudadanos y PP se van de rositas. Este es un problema que ya hemos vivido en España. No hay ni un solo derecho civil que se haya conseguido en este país que lo haya luchado la derecha. Lo único que ha hecho bien la derecha en todos estos años ha sido quitar la mili obligatoria. Lo único. Todo lo demás, desde el divorcio hasta el matrimonio igualitario lo ha peleado la izquierda. Tenemos claro que el PP es tóxico para los derechos civiles. Pero es que CiU en su momento tenía el mismo discurso que el PP y en ocasiones también el PNV y los dos se iban de rositas. Decíamos que el malo era el PP, pero en Cataluña se votaba a CiU y en Euskadi al PNV. Ese es el riesgo: pensar que VOX es el malo y entonces votamos a Ciudadanos o votamos al PP porque los malos son VOX. Bueno, el pacto en Andalucía lo dice todo. En segundo lugar, es cierto que el colectivo LGTB tiene siempre encima el discurso de las urgencias. Hay cosas urgentes que se deben hacer, pero olvida reflexionar sobre su propia identidad. Esa reflexión nos vendría fenomenal hoy para luchar contra los argumentos que utiliza la extrema derecha y que compra parte de la derecha. Necesitamos teorizar más sobre nuestra identidad y eso no ha sucedido. En esto tiene una gran responsabilidad el hombre gay porque ha asumido el liderazgo del movimiento LGTB. Mientras las mujeres lesbianas se han ido al feminismo y los hombres y mujeres trans tienen una lucha paralela, el hombre gay ha asumido ese liderazgo desde una dinámica de aburguesamiento: se puede casar y su lucha ahora es la gestación subrogada, que es un tema que daría para otro debate. Creo que nos falta discurso. Tendríamos que apropiarnos de un discurso político potente para enfrentarnos a las mentiras de la derecha. Ya vamos tarde.

Hablemos de tu profesión. ¿Por qué no se valora el guion de televisión frente a la ficción?

No lo sé, pero tampoco lo valoran los propios guionistas de ficción. A los guionistas de ficción, cuando les envías tu currículum, te dicen que has hecho mucha tele, pero no ficción. Al final se trata de imaginación, de tu capacidad para escribir ficción y de la capacidad que tengas para trabajar en equipo. Sin embargo, el sector de ficción es muy endogámico. Trabajamos siempre los mismos en lo mismo y con el mismo equipo porque nos entendemos bien. Los guionistas de televisión se encuentran en una situación diferente, pero también hay un trabajo detrás. No se trata de un trabajo menor. Tú puedes ver un programa de televisión y darte cuenta de si tiene un guionista o tiene redactores. Por ejemplo, en El Intermedio hay guionistas, en los programas de Buenafuente también hay guionistas. En los programas en que tú pienses, “ostras que bueno esto que ha dicho”, allí hay un guionista detrás.

¿Qué consejo le diste a Màxim Huerta como su asesor el día que dimitió como ministro de cultura?

Él ya lo había decidido. Porque lo decide él. No le dimiten. Lo decide él, con todo mi apoyo, cuando aparece un video del presidente del gobierno diciendo que no iba a haber nadie en su gobierno que hubiese tenido o creado sociedades. Evidentemente no hubo delito. Hubo una sanción. Se desgravó lo que no se podía desgravar. Lo pagó. Fin. No había más trayectoria, pero los prejuicios hicieron que la jauría se echase a su cuello a base de gritos. ¿Y si hubiese sido otra persona? Basta ver cómo se trató el tema con Pedro Duque, que era el mismo. O, por ejemplo, ver cómo se trata el delito fiscal en un futbolista en comparación a cómo se trató la sanción en el caso de Màxim. Fue un ejemplo de la mediocridad de este país: de sus medios de comunicación, de sus supuestos tertulianos y sus opinadores oficiales. Aquello fue una puta vergüenza. En ese video Pedro Sánchez deslegitima a su ministro. Si Pedro Sánchez hubiese salido a defender a su ministro… pero no, no salió a defenderlo. Ahí Màxim decide irse.

¿Qué consejo le diste justo en ese momento?

Simplemente le dije que yo estaba con él, porque él ya había tomado la decisión, yo no tenía que aconsejarle nada. Además él no entró en política para enriquecerse o chupar del bote. Después de su dimisión le han ofrecido cargos como caramelos de consolación y los ha rechazado todos. Él es escritor y periodista y se gana la vida con su trabajo. Él entró en política porque realmente creía en el compromiso que tenemos todos los ciudadanos con nuestro país y con nuestra cultura. Por eso cuando me preguntó si lo acompañaría le dije que sí, porque tenemos el mismo concepto de compromiso.

Te convertiste en su máximo defensor en Twitter e Instagram.

Si mis amigos cometen errores no van a dejar de ser mis amigos por cometerlos. Eso está clarísimo. Pero lo que también tengo muy claro es que por la manera en que se gestionó todo aquello quien se puso en evidencia fueron los medios de comunicación, que dieron información absolutamente errónea y manipularon los conceptos. Nosotros trabajamos con las palabras y sabemos el sentido que les damos cuando utilizamos una u otra. Sabemos la información que damos.  Cuando los medios de comunicación decían “fraude fiscal” sabían lo que estaban haciendo y sabían que estaban mintiendo. Pero les daba igual porque lo más importante era el fraude fiscal y la población, lo primero que hace, es pensar que tú, que te has saltado un ceda al paso, eres igual que Rodrigo Rato o Bárcenas. Esa fue la estrategia y muchos la compraron. Yo no, evidentemente. Eso me hizo plantearme todas las veces que me he creído a determinados medios de comunicación. No es tanto defender a tus amigos como defender la dignidad de una profesión que está en un momento muy cuestionable.

Para terminar, uno de tus escritos más personales es El artículo que nunca me atreví a escribir. He leído en una entrevista que fue uno de los que más te costó.

Me costó porque desde que me encontraron el tumor hasta que todo pasó yo había intentado hablar de eso y no podía. Empezaba a escribirlo, pero no podía. Por eso me costaba, porque lo abandonaba constantemente. Cuando apareció el proyecto de hacer Algunas razones, me dije que el escrito nuevo que debía aparecer debía ser el artículo que nunca me atreví a escribir. Por eso lo hice. Creo que fue también una manera de cerrar una etapa y de colocar las cosas en su sitio. Ha sido muy terapéutico para mí y la gente que lo ha leído considera que para ellos también, cosa que me hace muy feliz.

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Escrito por
Daniel Vilosa

Periodista especializado en actualidad LGBT, es fundador de La Pluma Invertida. Trabaja como ejecutivo de cuentas en la agencia de marketing Goalplan y gestiona puntualmente medios en el gabinete de comunicación IP Comunicación. Vive en Barcelona.

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