Juan Naranjo
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Juan Naranjo: “Tú no eres un insulto”

Fotografia de Hugo López Lobato

Juan Naranjo es profesor de secundaria y reseña libros a través de las redes sociales. Juan Naranjo también es Mariquita. Es más, es el autor del libro que lleva este título y que cuenta su historia. Para conseguirlo, además de abrirse en canal tras pasar años madurando la idea, se apuntó a clases de pintura porque sabía que el formato debía ser el de la novela gráfica.

El resultado es una historia autobiográfica sobre la homofobia.

¿Qué es para ti  Mariquita?

Yo creo que simplemente es una derivación de la palabra maricón, que viene de maría, que durante un tiempo se usaba en un sentido peyorativo, intentando menospreciar la forma de ser más amanerada o más femenina, vinculándola con la ridiculez o con lo grotesco.

Hablando del libro, es la narración de un viaje, con la capa que sirve como metáfora de ese momento en el que descubrir lo que tú eres está suponiendo un peso sobre los hombros y cómo, a lo largo del tiempo, de mucho trabajo y de muchas vivencias, eso pasa de ser algo que te pesa a algo que te empodera y te hace fuerte. Es el proceso de entender que “eso” que se te llamaba, mariquita, eres tú y que tú no eres un insulto.

Esa es tu propia historia. ¿Por qué la cuentas?

Bueno, yo creo que es la simple voluntad de contar historias. A mí la escritura me gusta muchísimo y la verdad es que se me da mejor escribir lo que es mi propia experiencia. Supe desde muy pronto que lo primero que quería hacer, digamos en un formato un poco más serio, era contar esta historia. Por lo tanto, cuando reuní las herramientas necesarias me lancé, pero con la simple finalidad de contar una historia. Creo que es estupendo que a partir de esa historia podamos dar justicia. O podamos hacer que no se olvide lo que se nos hizo a muchísimos adolescentes LGBT. O que pueda ser de ayuda a personas que estén pasando por momentos parecidos de sentirse diferentes, marginados. Que encuentren esperanza al leer este libro. Sin embargo, la finalidad de escribir este libro no es terapéutica, es literaria.

Y artística, porque los dibujos también son tuyos…

El formato surgió de forma natural durante la propia escritura. A priori me habría sido más fácil un formato de novela, pero cuando escribí los primeros borradores de Mariquita, vi que el texto quedaba un poco oscuro, un poco desesperanzado, y en mi cabeza intenté crear alguna idea para iluminar mejor el texto. Fue entonces cuando lo convertí en algo que combinase dibujos y textos. Para mí era una ilusión y un sueño tener la oportunidad de publicar, de intentar meter la cabeza en el mundo literario.

Cuando uno escribe su historia, el pudor propio o las reacciones de los que te rodean pueden condicionarte.

El pudor y el vértigo son los dos sentimientos que más me acompañaron durante y después de la creación del libro. Lo que se me da mejor es escribir sobre mi propia experiencia y cuando escribes sobre ti, tienes que ser lo más veraz posible porque si no, pierdes interés y no generas mucho valor. Cuando asumes eso, entiendes que el exponerte, ese vértigo, esa angustia, esa vergüenza, son peajes que debes pasar para expresarte creativamente desde lo que te nace.

Por supuesto que no todo el mundo que se ha visto reflejado en el libro está contento con la imagen que se ha dado sobre él. Yo lo comprendo perfectamente. No a todos nos tiene que agradar que se hable de nosotros en un manuscrito que no controlamos, del que no sabemos nada y del que te encuentras la versión final sin que tu hayas intervenido en él, que se esté hablando de ti sin que hayas tenido voz ni voto. Sería algo que a mí también me podría incomodar si lo hiciera alguien de mi entorno y yo saliera como personaje. Si nosotros nos criásemos en una cueva en medio del campo y contásemos nuestra vida, nuestra vida sería solo nuestra y no implicaríamos a nadie más, pero cuando tú te crías en sociedad y hablas de tu vida, además de la tuya estás hablando de la vida de otros. Afortunadamente, las reacciones que he tenido en mi entorno han sido tremendamente positivas.

Como profesor, tú mismo habrás visto o intuido que alumnos tuyos pueden estar pasando por situaciones de acoso.

Bueno, cada curso tiene doscientos y pico alumnos, así que la imagen que tenemos normalmente de la relación profesor – alumnado que vemos en las series no es muy real. Con la clase con la que estás más rato son tres horas a la semana, así que los vínculos que se pueden establecer en esa relación son bastante superficiales.

Es verdad que hay conexiones, clases, grupos con los que tienes un vínculo más cercano, pero aun así es difícil identificar la homofobia porque no se da cuando el profesor está delante. Por supuesto que puedes intuir cosas, y te ofreces para echar un cable de la forma que se posible, más directa o más indirecta.

Hay algunas situaciones en que puedes ofrecerle consejo o ayuda a esa chica o a ese chico, y otras en que lo mejor que puedes hacer es forzar una clase en la que se hable de ese tema u organizar una tutoría en la que se hable de la lucha contra la homofobia… yo y miles de profesores hacemos lo que podemos, pero por desgracia el círculo es muy cerrado y los espacios en los que trabajamos están muy dirigidos al libro de texto y los exámenes.

A eso voy… ¿Crees que hemos avanzado tanto en la lucha contra la homofobia como nuestras leyes reflejan?

Yo creo que el progreso ha sido enorme en pocos años, pero no tan grande como a veces queremos pensar y como se nos quiere vender. El hecho de que hayamos conseguido esa igualdad legal, al menos en relación con el matrimonio, no lleva parejo que se haya conseguido la igualdad en otros aspectos.

Solo hay que ver las noticias para darse cuenta de que cada dos por tres hay agresiones homófobas que terminan en palizas y en el hospital, que hay personas que deciden acabar con su vida por el terrible acoso al que han sido sometidos, y estas noticias son solo la punta del iceberg, porque solo vemos las noticias que han sido especialmente trágicas o violentas.

En el día a día de miles de personas LGBT siguen existiendo las burlas, la hostilidad, la marginalidad y el rechazo en el trabajo, sobretodo dependiendo del sector en el que se muevan.

¿Has sentido responsabilidad a la hora de escribir este libro?

Los libros influyen en la vida de las personas y eso me ha pasado a mí también. He leído libros que me han empujado a dar este paso y querer contar mi propia historia. Libros que han sido inspiradores o que me han impactado. Este libro, por su sinceridad, puede gustarte más o menos, pero también puede gustarte porque  es una historia tremendamente auténtica y descarnada.

Sientes mucha responsabilidad porque ves como su lectura despierta recuerdos en alguna gente, los lleva a compartir situaciones similares que les han ocurrido, a replantearse cosas, a verse como padres o madres identificando maneras de hacer que a lo mejor no eran correctas.

Yo recibo un montón de mensajes de personas contándome ciertas cosas respecto al libro y eso da muchísimo vértigo porque yo no soy adalid de nada. Yo solo soy un profesor de provincias que ha contado su historia en formato de cómic. Estoy viendo la repercusión que la historia tiene en la vida de otras personas y me da vértigo.

También me alegra decir: “mira, esto que yo he contado sirve para que en esta casa se dé esta conversación”. O “esto que yo he contado ha servido para que esta persona escriba un poema sobre su propia adolescencia”. Vivimos en un mundo en el que nos influenciamos mucho los unos a los otros y en el que este libro puede despertar cosas bonitas en la gente que lo lea.

¿Qué libros te han influido?

En Mariquita tengo muy claro que, por un lado, El bebé verde, de Roberta Marrero. Es una influencia directa. También lo es El hijo del legionario de Aitor Saraiba. Por el otro, la persona que más me ha influido a la hora de ponerme con las acuarelas sin tener una experiencia previa ha sido una autora estadounidense que se llama Mary Andrews. Realiza unos dibujos muy naifs, muy infantiles, pero que le sirven para contar su propia vida. En castellano tiene un libro que se titula ¿Y ahora qué?.  Finalmente, en formato novela, yo creo que los dos libros que más me han influido han sido El amor del revés de Luisgé Martín y Para acabar con Eddy Bellegueule, de Edouard Louis.

El libro tiene un final feliz…

Quería un final feliz. El final de ese libro es mi propia vida adulta, y mi vida adulta es una vida feliz. Quería que quien leyese el libro y estuviese en ese proceso de encontrarse a sí mismo y encontrarse en el mundo viese que de eso se sale, que la cosa mejora y que al final todos acabamos encontrando nuestro sitio, un círculo de confianza y un espacio seguro.

¿Mariquita tiene continuación?

Con el covid este libro se ha retrasado. Tenía que haber salido en mayo de 2020, porque yo lo entregué en junio de 2019. Yo en este año y medio he seguido escribiendo, he seguido creando y tengo dos cosas a medio hacer… No habrá una segunda parte de Mariquita, pero sí tengo prevista otra cosa que cronológicamente iría después y que habla de los últimos años de la universidad y de buscar tu sitio en el mundo laboral.  Hablaré de amor, de salud mental y de reinventarse.

¿Empezará también con un poema de Lorca? Porque es casi como si apadrinase el libro.

Casi casi, no, es literal. Desde el primer momento yo quería que ese poema sobre las mariquitas empezara el libro. Que, de alguna forma, su presencia me protegiera a mí y a todos los mariquitas que se adentrasen en esa historia.

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Salvador Rich
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