Entrevista It get's better
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It Gets Better España: “A pesar del bullying tu futuro es prometedor: si luchas, si buscas ayuda, al final lo conseguirás”

Álvaro Ros Penche es el presidente de It gets better España desde febrero de 2016

It Gets Better España: “A pesar del bullying tu futuro es prometedor: si luchas, si buscas ayuda, al final lo conseguirás”

It Gets Better es una iniciativa que nació en 2010 en Estados Unidos con el objetivo de combatir el bullying o acoso escolar que sufren los adolescentes en ese país. Sin esperarlo, un sencillo vídeo subido a Youtube explicando que, al final, “todo mejora”, se convirtió en un movimiento internacional de apoyo a todos aquellos que, lamentablemente, todavía hoy son víctimas de acoso y persecución en escuelas e institutos por su orientación sexual o identidad de género.

Hace unas semanas me puse en contacto con la filial española de It Gets Better y su presidente, Álvaro Ros Penche, accedió a que le entrevistase para hablar de bullying y los retos de la organización en el futuro.

It gets better nació en 2010 en Estados Unidos y su filial en España se presentó públicamente en 2015. ¿Habéis notado una evolución en la forma o tipo de acoso que sufren los jóvenes LGTB? ¿El acoso ha variado o sigue siendo el mismo?

Sigue siendo prácticamente igual. Sí es verdad que la aceptación de la diversidad afectivo-sexual está creciendo desde que se aprobó el matrimonio igualitario en España, pero desde hace dos o tres años hasta ahora el avance para reducir el acoso escolar ha sido muy pequeño, si es que lo ha habido. De hecho, si tenemos en cuenta el ciberacoso, es posible que incluso estemos un poco peor.

¿Por qué?

Porque el ciberacoso permite que el acosador se enmascare detrás de una falsa imagen o un falso perfil: es mucho más fácil insultar a distancia con mensajes en las redes sociales, que otorgan mucha libertad. En las aulas yo creo que cada vez hay más tranquilidad, pero sigue habiendo acoso. Diferentes estudios coinciden que entre los insultos más escuchados, a ellas se las llama “puta” y el insulto para ellos siempre es “maricón”. Esto es así tanto si el alumno o alumna insultada es gay como si no lo es, que es un detalle a tener en cuenta. Seas como seas, las chicas son putas y los chicos son maricones. Al final, se trata de insultar con lo que los jóvenes creen que duele más. Y si creen que los insultos que más duelen son esos, te puedes imaginar la escala de valores en la que vivimos.

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¿El acoso LGTBfóbico se diferencia de alguna manera de otro tipo de acoso? ¿Hay alguna diferencia, por ejemplo, con respecto al bullying que sufre un estudiante por tener sobrepeso o llevar gafas?

Sí. Sí que hay una diferencia importante. Tú imagínate que eres chino, o maliense, o eres gordito, o cualquier otra característica diferenciada visible: aunque en el colegio o en el instituto lo pases mal, cuando llegas a casa encuentras un espacio seguro porque tu familia es como tú. Si eres de Mali o de China tus padres probablemente también lo sean. Es verdad que puedes ser adoptado, pero tus padres son conscientes de que eres chino o maliense. En estos casos no se trata de una característica tuya que debes esconder como si fuera deshonrosa. En la misma línea, si eres gordo o gorda eso es visible y tus padres pueden ayudarte y tu familia te va a comprender y te va a ayudar. Sin embargo, cuando eres una persona LGTB, después de que te insulten en el instituto, regresas a casa y no puedes contar toda la verdad a tus padres. Es verdad que a lo mejor les puedes decir que te están acosando, pero no vas a entrar en profundidad en por qué te están insultando. Igual todavía no sabes que eres LGTB, porque a según qué edad todavía no lo tienes claro, pero aun así se considera tan deshonroso en una sociedad patriarcal, que ni siquiera te vas a atrever a decírselo. Eso hace que tu casa tampoco sea un espacio seguro. Esa es la gran diferencia que destacamos siempre entre el acoso LGTBfóbico y otros tipos de acoso escolar, que también son muy graves, pero que tienen otras características.

¿Tenéis datos de cuánto de todo el acoso escolar se refiere específicamente a acoso por orientación sexual o identidad de género?

No. No tenemos datos propios. Primero porque llevamos poco tiempo en España y no tenemos fondos, y segundo porque ya hay organizaciones que están haciendo muy buenos estudios. Nosotros cuando hablamos de acoso escolar nos referimos casi siempre al estudio que hizo COGAM de LGTBfobia en las aulas durante el curso 2014-15 que está centrado en la Comunidad de Madrid. Yo personalmente participé en ese estudio porque en aquel entonces también era voluntario de COGAM en su sección de Educación y participé muy activamente en la investigación. Esa investigación concluyó que un 60% del alumnado había sido testigo de agresiones LGTBfóbicas y que además esta LGTBfobia no la sufren solamente las personas LGTB, sino también las que parecen LGTB: es decir, las que no reproducen los estereotipos normativos de género (el chico masculino y la chica femenina). También otro de los resultados de ese estudio decía que un 11% del alumnado no se consideraba heterosexual y uno de cada mil se consideraba trans.

El primer mensaje de esperanza lo grabó Dan Savage en septiembre de 2010. ¿Ha evolucionado ese mensaje?

El principal cambio es que el movimiento It gets better ha ampliado sus objetivos. Ya no son solamente mensajes optimistas y positivos de personas que lo han pasado como tú, o que saben que es pasar lo que has pasado tú, sino que también se intenta empoderar al colectivo LGTB en países como Rusia, donde la ley restringe mucho nuestra capacidad de movimiento. Allí todos los participantes en los vídeos deben tener como mínimo 18 años porque si no, se puede considerar propaganda homosexual a menores de edad, cosa que la ley prohíbe. A pesar de todas las dificultades están haciendo un trabajo de visibilidad importantísimo. Cada filial tiene su idiosincrasia y nosotros aquí en España hemos identificado una necesidad que se debe cubrir: el adolescente o la adolescente que tiene dudas, que lo está pasando mal y que vive alejado de zonas urbanas y que, si por ejemplo está en un pueblo perdido de Soria, a lo mejor no tiene acceso a una organización LGTB local. Internet es su ventana al mundo y nosotros queremos mandarle un mensaje optimista que hará que no se sienta solo o sola. Por otro lado, estamos intentando montar Gay Straight Alliances –Alianzas Gay Heterosexuales-, que son clubes que el propio alumnado monta en los institutos con el consentimiento de su dirección, lógicamente. Son espacios seguros donde los alumnos se reúnen una vez a la semana para charlar en confianza y donde también realizan actividades para promover la diversidad dentro de sus institutos. Por ejemplo, si el día contra la homofobia es el 17 de mayo, pueden realizar una venta de cupcakes con el arco iris para concienciar acerca de la diversidad afectivo-sexual dentro de sus propios institutos. Es una manera de que los alumnos se empoderen.

¿Vosotros organizáis estas Gay Straight Alliances?

Lo estamos moviendo. Hemos creado un programa y estamos buscando financiación para crear esta red online de alianzas por la diversidad. El curso pasado tuvimos cuatro pruebas piloto de alianzas en cuatro institutos diferentes: una en Santiago de Compostela, otra en Rivas Vaciamadrid, otra en Torrejón de Ardoz y otra en Málaga. Fue bastante bien. Al principio costó un poco, pero funcionó. Nuestro objetivo es que las alianzas se acaben formando solas y se unan a esta red online más grande.

¿Qué tienen en común todos los mensajes que transmitís?

Optimismo. Positividad. Siempre intentamos que sea un mensaje optimista. No nos gusta dar malas noticias, aunque las hay, lamentablemente, pero nosotros queremos sobre todo pintar un futuro positivo y prometedor. Creemos que si los jóvenes LGTB consiguen superar esa fase de acoso, con toda la ayuda posible de nuestra parte, de las instituciones, de la familia y de recursos especializados, yo creo que queda un mensaje de esperanza: “tu futuro es prometedor, si luchas, si buscas ayuda, al final lo conseguirás”.

¿Qué características deben tener los embajadores de It gets better?

Pues eso es algo nuevo, entre comillas. El proyecto de los embajadores lo empezamos antes del WorldPride con Paco Polo, que de momento es el único embajador que tenemos. Los embajadores son personalidades LGTBQI visibles y más o menos conocidas que pueden actuar como portavoces del mensaje de It gets better. Nos ayudan tanto a visibilizar nuestro trabajo como a buscar nuevos embajadores. Queremos personas que cubran todo el arco LGTBQI. Vamos poquito a poco y con buena letra, pero la idea es conseguir esta red de embajadores que nos ayuden a extender el mensaje.

¿Ya habéis hablado con más gente para que haya un segundo, tercer o cuarto embajador o embajadora?

Estamos en conversaciones con varias personas, que todavía no te puedo decir porque no está cerrado. En algunos casos cuesta un poco más que otros y bueno, estamos ahí viendo como conseguir más embajadores.

¿Tenéis pensado hacer alguna campaña específica para el colectivo trans?

Con respecto a las siglas, tenemos un déficit de videos T, pero también L e incluso B, te diría. Tenemos muchos G pero nos cuesta mucho conseguir vídeos de lesbianas y personas trans. Cuando surgió el movimiento en Estados Unidos era muy sencillo conseguir vídeos. Llegaban solos. A lo mejor en el caso de Obama tal vez hubiera una cierta insistencia o trabajo detrás para conseguir su participación, pero en el caso de Hillary Clinton, actores, actrices, cantantes, deportistas y varias empresas, de motu proprio, hacían sus vídeos. Aquí sin embargo debemos trabajarlo un poco más. La visibilidad no es absoluta. Por eso nos cuesta conseguir vídeos en general y especialmente del colectivo trans, porque es un colectivo que lo pasa peor: sufre un acoso mayor, incluso cuando salen del instituto. Sí es verdad que queda mucho por hacer, pero fíjate, tenemos más vídeos trans que vídeos bi. También la bisexualidad sufre a lo mejor una “doble discriminación”, en el sentido de que tanto la sociedad heteropatriarcal como a veces el propio colectivo también los discriminan.

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Escrito por
Daniel Vilosa

Periodista especializado en actualidad LGBT, es fundador de La Pluma Invertida. Trabaja como ejecutivo de cuentas en la agencia de marketing Goalplan y gestiona puntualmente medios en el gabinete de comunicación IP Comunicación. Vive en Barcelona.

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