Cachorro Lozano
Cachorro Lozano

Cachorro Lozano: “Existe una presión muy grande sobre cómo te representas”

Fotografía de Ezequiel Corzo

Cachorro Lozano se ha convertido a través de sus obras en una de las voces artísticas LGBT más relevantes de su generación. Creativo imparable sin descanso, toda su obra gira en torno a la identidad queer.

Más de dos años después de que empezase a llenar su cuenta de Instagram de aforismos, nace Dilemas y cowboys (Editorial Dos Bigotes), un recopilatorio de emociones con el que todos nos podemos sentir identificados en la aventura de vivir.

¿Cómo surge la idea de Dilemas y cowboys?

Yo empecé ya en la carrera a apuntar aforismos en un cuaderno, todo muy lapidario. Con el tiempo fui ganando seguridad y un día aleatorio publiqué una de esas frases en Instagram. Vi que tuvo muy buena acogida y seguí publicando. Ahora es cuando hemos realizado el recopilatorio de todos esos aforismos y frases y las hemos convertido en un libro. Es cuando las lees todas juntas cuando tienen sentido.

Las frases están estratégicamente colocadas y construyes un relato más allá de lo visual.

Claro. Lo primero que ves es el colorido y el trazo tan infantil y bruto, pero si afinas el ojo, te das cuenta de que los mensajes o bien tienen una carga sexual muy alta o bien te hablan de la depresión y la ansiedad. Son mensajes con los que todos podemos identificarnos. Puramente adultos.

¿Cómo surgió el título?

Yo no lo pensé mucho porque siempre voy a batacazos, pero la figura del cowboy es muy recurrente en mi obra. De hecho, mi primera exposición en Madrid se llamaba Un beso caníbal, un astronauta y un niño cowboy. Y de ahí el concepto de dilema es una cosa que es muy propia de mi porque siempre ando perdido entre dilemas en la vida. Están muy presentes en mi vida y he aceptado la idea de vivir con ellos y asumir que siempre me acompañarán. A veces creo que las cosas que yo pienso no pueden ser universales, no las puede pensar todo el mundo, pero en el momento en que las sueltas, a tu alrededor recibes feedback y te das cuenta de que estamos todas un poco locas.

Consideras que eres víctima de tu generación.

Igual es un poco radical, pero sí. Yo y toda mi generación somos víctima de nuestra propia generación, porque acarreamos muchísimos traumas y problemas de comunicación. Somos una generación muy sintética que va a la yugular a la mínima.

Hay que estar a la altura de la tristeza.

Tenemos un trauma como colectivo muy grande en relación con la tristeza. En la medicina se intentan eliminar siempre los episodios de tristeza y de nostalgia con antidepresivos, pero yo siempre le digo a los míos que deberíamos relacionarnos con la tristeza de una manera más sana y casi amistosa y entenderla como parte de la vida y como un proceso más.

En Dilemas y cowboys pides que ejerzamos un ejercicio de autorresponsabilidad, que no nos auto convirtamos en víctimas porque sí.

Claro. El victimismo es un espacio muy cómodo para reivindicarse en él. Yo lo que animo es a luchar en contra de eso totalmente. Hacer un ejercicio de autorresponsabilidad para que el trauma no sea mayor.

En el prólogo Popy Blasco dice que Instagram es la ventana de la celda a través de la que miras el mundo. Instagram es para ti un espacio de promoción, pero también tiene una connotación peligrosa.

Sí, sin duda. Es un arma de doble filo. Y según más va creciendo el público al que te diriges, mayor es el peligro, porque los mensajes cada vez se distorsionan más desde que los emites hasta que llegan. Luego también está la manera en que representas tu cuerpo. Existe una presión muy grande sobre cómo te representas. Un día te ves muy estupenda y sexy, pero resulta que una debe estar a la altura de la imagen que una se construye sobre sí misma, y eso también es duro.

Dices que pasaste de usar Instagram de herramienta de validación a herramienta de reivindicación. De querer likes a convertirlo en activismo.

Yo como artista es cierto que las cosas que hago tiendo a analizarlas. Al principio publicaba por ego, es cierto, pero también es verdad que enseguida vi un filón para emitir un mensaje que pudiera ser provechoso y positivo para la comunidad. No es solamente el hecho de mostrarte, sino de mostrarte con una razón y con una idea detrás. Y si evidentemente por el camino tu obra habla de ello, del empoderamiento de los cuerpos y la sexualización, pues yo creo que es un mensaje positivo. Habrá gente que te diga lo contrario y cada uno usará sus redes como quiera, pero vamos, este es mi espacio y yo decido como utilizarlo.

¿Te tratan bien en tu espacio en Instagram o tienes muchos trolls?

Trolls no tengo. Haters sí. La diferencia es que el hater te odia por las espaldas. Siempre me llegan mensajes de gente que me apoya y que me envía comentarios de otros sobre mi, especialmente en Twitter, pero yo no lo uso. Que haya haters es un buen síntoma, porque eso significa también que hay gente que te quiere. Yo siempre digo que mi Instagram es mi corral y no quiero recibir estupideces u odio de nadie. De la misma manera que yo no me meto en el espacio de nadie a insultar, tampoco quiero que nadie venga a mi casa a hacerlo.

¿Es difícil gestionar a los haters?

Sí… Ahora no. Con el tiempo aprendes a gestionarlos. Pero sí he tenido momentos de bajón en los que he acudido a mi novio un poco desde la frustración, sobre todo porque siempre intento mandar mensajes positivos. Siempre hay gente dispuesta a odiar y atacarte, y eso es muy frustrante.

Te preocupa la evolución del concepto queer y del activismo y pides que todos vayamos a una, sin enfrentamientos por egos.

Si lo piensas objetivamente y más teniendo en cuenta la situación que tenemos en España con el auge de las derechas, estamos siendo muy poco pragmáticos y no estamos siendo capaces de ver que el enemigo está afuera y viene a pasos agigantados hacia nosotras. En cualquier momento las libertades que hoy disfrutamos van a retroceder. Y mientras tanto, nosotras nos estamos enzarzando en una pelea absurda sobre quien es más queer, quien no lo es, si tú te representas de una manera que no es como a mi me gustaría que te representaras, y en todo ese proceso estamos perdiendo de vista el objetivo principal, que es protegernos a nosotras mismas y mantener nuestras libertades, que siempre están en peligro.

El libro parece un manual para no morir antes de tiempo por ser marica. Te arropa y te acompaña en el viaje de la lectura.

Sí, la verdad es que el libro se lo dedico a mi sobrina, que acaba de nacer, y le digo que espero que pueda leerlo dentro de 20 años y pueda llevar un poco de ventaja en relación con esto que es vivir. Las experiencias del libro en el fondo son para todo el mundo, independientemente de su orientación sexual.

¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy con la promoción del libro, llevo más de un año con la preparación de una pequeña colección de joyas, me voy a un festival LGBT a Galicia en octubre para realizar una exposición y en el El Puñal Dorado, que es el club que cofundé, seguimos a tope.

¿Qué estás leyendo?

Naturaleza moderna, de Derek Jarman.

Comentarios de Facebook

Escrito por
Daniel Vilosa

Periodista freelance especializado en marketing de contenidos y comunicación. Está licenciado en Humanidades (UPF) y Periodismo (UAB) y tiene un máster de Comunicación y Márketing Online, también por la UAB. Es fundador de La Pluma Invertida y vive entre Barcelona y la Costa Brava.

Ver todos los artículos
Envia una respuesta
Escrito por Daniel Vilosa