Dream Boat: la gran familia queer

Dream Boat: la gran familia queer

Dream Boat

Tristan Ferland Milewski ha rodado un documental en el que acompaña día y noche a cinco hombres durante la semana larga que dura el crucero gay de La Demence por el Mediterráneo. El director radiografía los pensamientos más íntimos de cada pasajero con el claro objetivo de romper la imagen estereotipada de estos viajes como espacios en los que sólo hay sexo y drogas.

Marek es un polaco de 24 años que vive en Londres. Lamenta tener muchos amigos a través de las redes sociales, pero pocos con los que tomarse un café presencialmente. Es consciente de que su físico atrae a todos los hombres, pero él lo que realmente desea es construir una relación estable. Dipankar es indio, tiene 32 años, nunca ha tenido una relación de pareja y solamente hace dos que confía en su sexualidad. Vive en Dubai, donde podría ser detenido por ser homosexual. Philippe es francés y tiene 47 años. Cuando tenía 28 años una meningitis le postró en una silla de ruedas y sus familiares y amigos le dejaron solo. Ramzi tiene 31 años. Huyó de Palestina porque allí la policía le hubiese arrestado. Vive con miedo a que su madre sepa que es gay y pueda perder el contacto con ella, como le pasó a un amigo suyo. Y finalmente Martín, un fotógrafo de 42 años que el día que dio positivo en el test de VIH pensó que iba a morir, pero el día que aceptó sin drama su nueva realidad, empezó a vivir.

El documental busca el equilibrio entre las reflexiones personales de cada uno de los cinco cruceristas en sus momentos más íntimos con las imágenes de los cuerpos esculpidos durante los baños de sol en la piscina, las fiestas de disfraces y los amaneceres mirando al horizonte cerveza en mano. En este contexto lúdico dominante es en el que Ferland Milewski se arriesga a bucear por el concepto de identidad a través de la vulnerabilidad de sus personajes, que crecen emocionalmente y rompen esquemas mentales a medida que el barco se acerca a puerto.

Dream Boat habla de amor, de sexo, de VIH, del envejecimiento inevitable, de deseo, de ser quién eres y de una visión de la comunidad LGBT como unidad familiar que planea a lo largo de toda la producción. Como diría el compañero de habitación de Marek, que también viaja solo, “ser queer tiene una parte positiva: vayas donde vayas formas parte de una familia. Si te juzgan, es porque al final todas las familias acaban juzgándote de alguna manera”.

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Escrito por
Daniel Vilosa

Periodista especializado en actualidad LGBT, es fundador de La Pluma Invertida. Trabaja como ejecutivo de cuentas en la agencia de marketing Goalplan y gestiona puntualmente medios en el gabinete de comunicación IP Comunicación. Vive en Barcelona.

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