Desayuno de sábado
Desayuno de sábado

Desayuno de sábado

Hoy el despertador no suena, pero llevamos un buen rato despiertos.

Me encantas desnudo en mi cama. Estamos sudados y agotados y sigues teniendo ganas de jugar. Te acurrucas como una bola de pelo y te enganchas como una garrapata poniendo tu cabeza sobre mi pecho y rodeándome con tu brazo, como si fueras un larguísimo cinturón de seguridad. Nuestros sudores se mezclan. Al doblar tu rodilla sobre mi ombligo arrastras los restos de un semen todavía juguetón. Sonríes con ternura como si me dijeras que ya sabes que me estás aplastando, pero que me tengo que aguantar. Y yo acepto el peso de tu castigo, aunque seas veinte centímetros más pequeño y peses veinte kilos menos que yo.

Desayuno de sábado

Quieres jugar a hacerte el dormido, pero uno de tus ojos sigue mi mirada a hurtadillas. Quieres ser el protagonista de mis pensamientos y para conseguirlo decides acabar de subirte encima de mí. Me quieres en presente contigo.

De repente, en un movimiento rápido, levantas la cabeza y estiras el cuello, como si fueras un avestruz avistando un jugoso manjar detrás de un matorral. Abres los ojos con intensidad y me preguntas que qué voy a preparar para desayunar. Acabas de darte cuenta de que tienes hambre.

Antes de que conteste ya has atrapado con tu boca mi nariz, sin llegar a mordérmela, sentenciándome a un destino cruel y despiadado. Yo suelto una carcajada ahogada porque no puedo abrir la boca para defenderme de semejante chantaje emocional.

Sonríes. No me sueltas. Empiezas a seguir mis ojos con los tuyos. Intento esquivarte desviando mi mirada varias veces, pero la tuya siempre termina por encontrarme.  En un movimiento coordinado sueltas mi nariz y me tapas la boca para que siga sin poder defenderme.

Vuelves a preguntarme que qué haré para desayunar. Has tenido una muy buena semana en el trabajo y te has despertado con ganas de celebrarlo. Y yo celebro que quieras celebrarlo conmigo, pero te pido esperar un poco, porque primero me gustaría celebrar que es sábado quedándome cinco minutos más en la cama contigo.

Comentarios de Facebook

Escrito por
Daniel Vilosa

Periodista especializado en actualidad LGBT, es fundador de La Pluma Invertida. Trabaja como ejecutivo de cuentas en la agencia de marketing Goalplan y gestiona puntualmente medios en el gabinete de comunicación IP Comunicación. Vive en Barcelona.

Ver todos los artículos
Envia una respuesta
Escrito por Daniel Vilosa

Daniel Vilosa