De una sexualidad gay individual al gozo compartido
De una sexualidad gay individual al gozo compartido

De una sexualidad gay individual al gozo compartido

Fotografía de Gaelle Maral

Desde hace 40 años se están desarrollando investigaciones en torno a la(s) masculinidad(es). Así puede apreciarse en las Guías para la Intervención con Hombres de la American Psychological Association.

Sin embargo, en España todavía no se ha realizado demasiada investigación en torno a la influencia de este rol de género en hombres homosexuales, y mucho menos en torno a la influencia que puede tener éste en las relaciones que se establecen entre ellos.

Yo tenía una pregunta.

¿Puede(n) la(s) masculinidad(es) influir en las relaciones que se establecen entre hombres homosexuales?

Con ello en mente realicé una investigación en el marco de mi Trabajo Final de Máster “Aproximación a la influencia de los roles patriarcales de género en las relaciones entre hombres homosexuales en España” del Máster en Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía de la Universitat de Barcelona.

El trabajo consistió en 10 entrevistas abiertas a hombres homosexuales solteros que usaban aplicaciones de contactos con otros hombres. Se les preguntó acerca de sus experiencias a través de las aplicaciones y de sus relaciones con otros hombres. Cinco de esas entrevistas (sólo cinco porque se llegó a la saturación discursiva) formaron parte del análisis temático posterior, una técnica de análisis cualitativo ampliamente utilizada.

Aunque en este artículo recojo las principales observaciones y conclusiones, cabe destacar que cobran más sentido y profundidad bajo el marco teórico y los antecedentes específicos que hay en el trabajo. Principalmente se partió de estudios y modelos teóricos entorno a la masculinidad en psicología y de un modelo de la sexualidad heteropatriarcal aportado por la tutora del TFM.

La búsqueda de sexo como condicionante clave

Antes de presentar los resultados conviene tener en cuenta que la búsqueda de sexo (es decir, si el motivo para el establecimiento de las relaciones era la búsqueda de sexo o no) condicionaba el tipo de relaciones que se podían establecer.

Este hecho, buscar sexo, condicionaba la vulnerabilidad, los cuidados, la posibilidad de continuidad y las relaciones basadas en el género que pueden encontrarse en las relaciones entre hombres homosexuales a través de aplicaciones. Es decir, cuando ése era el motivo de búsqueda de relación, afectaba a estos factores.

Las conclusiones

De forma muy sintética, las conclusiones del estudio indican que:

  • Existen numerosas dificultades para expresar incomodidad en general, que son mucho más intensas cuando esa incomodidad se produce en el momento de tener una relación sexual. Frente a las incomodidades, todos los participantes tenían estrategias para evitar la situación antes de que ocurriera (p. e., establecer una conversación antes de proponer el sexo). Resultó lógico que la mayoría de las estrategias se centraran entorno a la regulación de la posibilidad de tener sexo, dado que resultaba una situación de gran vulnerabilidad. Sin embargo, cuando se busca sexo, a menudo el otro cuestiona este tipo de estrategias con el fin de acelerar la llegada del encuentro sexual (p.ej. dificultar e incluso bloquear la posibilidad de conversación con frases del estilo “no he venido a que me cuentes tu vida”). Todos los participantes expresaron que, en caso de estar en una situación sexual incómoda o desagradable, conseguir que el otro hombre eyaculara era una buena estrategia para terminar con la situación.
  • Cuando hay búsqueda activa de sexo en las aplicaciones a menudo se busca para “descargar”, decidiéndose así unilateralmente el tipo de relación que se tendrá con la otra persona, y diferenciándose claramente de los momentos en los que se busca, por ejemplo, amistad. En ese sentido, y dado que la persona nos interesa como vehículo para satisfacer una pulsión, no es de extrañar que se busque acelerar la situación sexual, dificultando la comunicación, y por ende las posibilidades de cuidados. Sí es cierto que los participantes que buscaban sexo tenían formas de auto cuidarse, por ejemplo, a través del uso de métodos de prevención de ITS y del establecimiento de límites (comunicación previa si es posible o quedar con alguien que haya respetado límites anteriormente). El método de autocuidado más utilizado por quienes no buscaban sexo era, precisamente, evitar quedar a toda costa con quien buscaba sexo exprés. Incluso así, algunos describen engaños por parte de otros hombres, que accedían a una supuesta amistad para ver si podían tener sexo con ellos, cuestionando esos límites.
  • Encontramos la erotización general en un sentido u otro de la masculinidad expresada en las fotos de perfil (rudeza perceptible, barba, pelo, musculatura, etc.…), haciendo más factible que establezcamos comunicación con hombres masculinos que con otros. Respecto a hombres detectados como femeninos, encontramos que tendrían mucha más dificultad para relacionarse. Ello explica porqué algunos hombres entrevistados regulan cómo aparecen en las aplicaciones (de forma más masculina), pues parecer femeninos reduce sus posibilidades de relación y les abre la puerta a posibles agresiones por parte de otros hombres (p.ej., cuando en la conversación aparece que alguien tiene pluma, la otra persona puede llegar a bloquearlo, dando por finalizada la conversación, dejando al primero “con la palabra en la boca”). Sin embargo, es particularmente interesante ver que a la hora de tener sexo muchos elegirían estar con alguien masculino, pero a la hora de tener una amistad preferirían que no lo fuera (porque relacionan la masculinidad con, ej., con inflexibilidad, cerrazón de mente, …). También destaca la figura del hombre masculino que busca a otro hombre masculino, que busca negociar su masculinidad alejándose de toda feminidad.
  • A la hora de tener sexo, hay preferencia por aquellos hombres con los que se ha tenido sexo anteriormente. Sin embargo, cuando se busca sexo se espera que las relaciones acaben generalmente donde acaba el encuentro offline.
  • La amistad íntima es el tipo de relación con otros hombres homosexuales que más valoraron todos los participantes. Los motivos también coinciden: respeto mutuo, conocer sus vulnerabilidades, afecto incondicional, interés genuino, poder ser uno mismo (y mencionando la expresión de pluma específicamente en todos los casos). En otras palabras, se trata de características opuestas a la masculinidad observada, en tanto que busca satisfacer su sexualidad usando a la otra persona, no se interesa por quién es, dificulta la expresión y gestión de la vulnerabilidad y los cuidados, y su interés es totalmente condicional. Ello conecta con las conclusiones anteriores: para alguien masculino será más sencillo encontrar sexo, pero mucho más complicado tener relaciones de profundidad. Otro tipo de relaciones muy valoradas fueron relaciones que se basaban en experiencias sexuales, pero en las que el centro eran los cuidados y los límites (p. e. BDSM).

De las conclusiones del estudio podemos establecer las siguientes reflexiones:

  1. Partimos de un modelo de la sexualidad completamente individualizador, cuando las situaciones en que se tienen en cuenta al otro son más satisfactorias. Los participantes tuvieron que desarrollar estrategias propias y límites para evitar las experiencias desagradables, a menudo relacionadas con una situación sexual sin relación previa. En diferentes casos, se encontraron con personas que cuestionaron estas defensas con el objetivo de tener sexo con ellas. En otros casos, encontraron personas que se preocuparon por estas estrategias y límites y los respetaron, poniendo en el centro cosas diferentes al sexo, aunque finalmente lo tuvieran. En las primeras situaciones, hablamos de malas experiencias, en las segundas, de buenas experiencias que destacan como muy positivas. Y la diferencia sólo estuvo en escuchar y respetar al otro, de pasar de la satisfacción y protección de uno mismo a favorecer la comodidad y el disfrute de todos los implicados.
  2. Cuando hablamos de situaciones de búsqueda de sexo, destaca la dificultad para comunicarse, incluso habiendo personas que la bloquean activamente (p. e. “no me marees”, “no he venido aquí a que me cuentes tu vida”, “he venido a follar”). Ello dificulta el conocimiento mutuo y, particularmente, que se pueda expresar libremente qué le gusta a uno en el terreno sexual. En ese sentido, se utiliza al otro para satisfacer el deseo sexual, pues ni siquiera se conoce qué puede gustarle ni se facilita que pueda expresarlo. Con ello no implico que el sexo lúdico sea malo en sí; quiero decir que el bloqueo de la comunicación y el dificultar la generación de un espacio seguro hacen que las relaciones sexuales se basen en convertir a la otra persona en un objeto, consiguiendo que muchos individuos tengan que desarrollar estrategias para regular las condiciones en que se dan las relaciones sexuales porque pueden ser poco satisfactorias y hasta desagradables.
  3. Me parece bastante preocupante que la solución a una situación de incomodidad en el entorno sexual pase por continuar teniendo sexo (buscar la eyaculación del otro para acabar con la situación). La sexualidad no sólo ha de ser consentida, sino deseada. Tendríamos que ser capaces de facilitar las condiciones para que las personas puedan expresar lo que les gusta y ponernos límites, porque ello se acerca más a una situación de disfrute mutuo que bloquear la comunicación, cuestionar los límites ajenos y que la gente tenga que vivir la búsqueda del placer compartido con apuro y elaborando estrategias para evitar situaciones violentas.

Como apunte final, los comportamientos en torno a la sexualidad de los hombres en nuestra cultura son en gran parte producto de una socialización de género en una masculinidad particular. En particular, para desmontar las múltiples asociaciones falaces que se hacen entre biología y comportamiento recomiendo leer Testosterona Rex de Cordelia Fine. Tenemos una responsabilidad colectiva y es hora de asumirla.

Este es el resumen del Trabajo Final de Máster que defendí ante un tribunal universitario el 6 de septiembre de 2019. Puedes acceder al estudio completo en la web de la Universitat de Barcelona.

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Escrito por
José Yépez López
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