Cógeme del brazo, que tengo miedo
Cógeme del brazo, que tengo miedo

Cógeme del brazo, que tengo miedo

Fotografía: Toa Heftiba

Hoy es el cumpleaños de Sergio. Javier va y allí coincide con Alberto y Carlos. Los cuatro ríen, comen y beben hasta bien entrada la madrugada. Se sienten tranquilos y están a gusto. Pueden decir lo que quieran, total, están entre amigos. Hablan de sus conquistas Instagram en mano. Escanean los chicos que sí, los que tal vez y los que seguro que no. Confían, ríen y sueñan.

Carlos se va antes. Alberto y Javier son vecinos y deciden regresar juntos a casa. Durante el paseo de vuelta, Alberto se apoya en el brazo de Javier quien, desde ese preciso momento, se tensa y contiene la respiración. ¿Por qué? Por miedo.

Mientras pasean, Alberto habla y Javier solo calla, ni siquiera escucha. Se fija al detalle en cada una de las personas con las que se cruza. Se pregunta si alguna de ellas le insultará o le mirará mal. ¿Tendrá una pelea? Un extraño mecanismo se ha activado en la mente de Javier que le hace creer que está en peligro. Aunque no lo esté, él cree que sí. Alberto no se da cuenta de que Javier está pasando un mal rato. O por lo menos, eso cree Javier.

Después de caminar diez minutos y casi llegando a las Ramblas, Javier observa como un paseante se acerca por su izquierda haciendo eses y con la mirada perdida. Javier tiembla. Al mismo tiempo Alberto le pregunta si prefiere seguir recto o coger la calle de la derecha, que igual llegan antes. Javier, sin pensarlo, tira del brazo de Alberto y lo orienta hacia la derecha, con la intención de esquivar al paseante que viene de cara. Pero Alberto mira hacia el frente, ve al paseante a pocos metros de donde están ellos y detecta la prisa de Javier por girar a la derecha.

—Tienes miedo.
—Sí —contesta Javier con cara de tierra trágame.

El paseante que se mueve en zigzag pasa de largo sin decir ni hacer nada. Alberto mira a Javier, le sonríe y le toma el brazo con más fuerza que antes.

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Escrito por
Daniel Vilosa

Periodista especializado en actualidad LGBT, es fundador de La Pluma Invertida. Trabaja como ejecutivo de cuentas en la agencia de marketing Goalplan y gestiona puntualmente medios en el gabinete de comunicación IP Comunicación. Vive en Barcelona.

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