Hidroboy: “Sabemos muchísimas cosas que no podemos publicar”

Jordi García creó el portal de noticias LGTB Estoy Bailando en 2012 porque quiso darle una vuelta a su blog. Cuando se acreditó para cubrir el Orgullo de 2013 el proyecto dio un giro. Dejó de centrarse en contenido pop para informar de lo que estaban haciendo las organizaciones LGTB. Hoy escribe sobre temas que afectan directamente al colectivo gay y habla con naturalidad de sus grandes retos: el VIH, la PrEP y la homofobia. Decir la verdad le ha traído más de un dolor de cabeza, pero también el reconocimiento de un público que confía en él porque no se dedica únicamente a traducir noticias de medios anglosajones, sino que investiga y profundiza para elaborar contenido propio, recordándonos así que los valores esenciales del periodismo siguen siendo la brújula con la que llegar a buen puerto.

Cuando en 2013 empezasteis a hablar de asociaciones LGTB no erais activistas.

Es cierto. Cuando empezamos con el Orgullo sólo informábamos. Yo desde el principio de la web lo que le decía a la gente que empezaba a escribir en Estoy Bailando era que lo único que teníamos que no tenía nadie era nuestra opinión. Las noticias al final todo el mundo va a dar las mismas, pero la opinión es nuestra. Nos pertenece. Si dábamos una opinión, debía ser como si estuviésemos charlando con nuestros amigos en un bar. Ese tono más distendido y menos serio es lo que a la gente le gusta. Si íbamos a dar nuestra opinión, había temas en los que no podíamos callarnos. Si hablábamos de la PrEP no podíamos ser solamente informativos. Teníamos que decir lo que queríamos decir porque defendemos la PrEP. Eso hoy nos da vidilla porque se crean polémicas, como por ejemplo en relación a la gestación subrogada, en la que todo el equipo estamos de acuerdo y opinamos igual. Y eso se nota mucho en redes sociales porque si alguien raja de un artículo, tanto Juanra (@mrlittlebab) como Mafia Rosa (@gmafiarosa) entran de repente, opinan, y se crea un microclima muy guay y le damos caña a quienes se lo merecen.

¿Necesitábamos Estoy Bailando?

Sí. En su momento no porque cuando empecé era una web más, pero ahora sí. Con el tiempo me he dado cuenta de que hay muchas cosas que no se están contando y se está enfocando al colectivo, sobre todo al gay, que es el que manda, a leer tonterías.  Me parece muy bien que Shangay o CromosomaX publiquen lo que les dé la gana, pero cuando te diriges a un público tan concreto, que además es un colectivo que tiene unos problemas muy claros, no puedes ignorar esos problemas y en cierta manera se lo debes a la gente que te está leyendo. Eso está empezando a cambiar por ejemplo en la Shangay, que están poniendo noticias un poco más serias.

¿Cuáles son esos problemas del colectivo que nadie está atendiendo?

Uno de los grandes problemas es que el colectivo gay es muy machista. Luego hay problemas de discriminación y de derechos, especialmente de las personas trans, que cuando las pegan, apalean o matan, no se habla de ellas.

¿Cómo se combate el machismo desde una web leída mayoritariamente por hombres gais?

Pues cabreándolos. Es lo que pasa por ejemplo con la gestación subrogada. Todos somos conscientes de que hemos hecho cosas machistas. Muchos de los que nos leen lo saben. Y saben que la homofobia viene de ahí. Del machismo. Pero hasta que no les confrontas con el hecho no les despiertas a la realidad. Como hombre gay igual puedes tener relaciones con mujeres: en el entorno familiar, tus amigas, etc. Pero no tienes relaciones con mujeres y hay una parte que no percibes. Puedes tener una idea de que hay machismo, sí, pero al final te dices eso de que “yo no soy machista porque yo no trato así a las mujeres”, pero sí que lo eres, porque lo haces. Cuando escribo sobre gestación subrogada me he dado cuenta que hay muchos que se cabrean, pero no están cabreados conmigo, están cabreados con ellos mismos. Al final se les nota. Saben que lo que hacen no es ideal, por mucho que lo hagan dentro de una legalidad. Cuando Ramón Martínez vino al programa de radio y estuvimos dándole vueltas a como definirlo, al final llegamos a la conclusión de que se hace por dinero. Y punto. Es verdad, es así. No hay más. Entonces es cuando se enfadan y se lo toman como un ataque personal, pero lo que pasa es que tampoco están convencidos de lo que hacen. Mucha gente lo ve mal, también de su entorno, y ahí les entra la duda. Un padre por gestación subrogada no te va a decir “Uy, lo he hecho mal, voy a devolver al niño”.

¿Estoybailando educa?

Sí, pero yo no creé la web con la intención de educar a nadie. Lo que pasa es que como no hay muchas webs que hablen de ciertos temas, de repente nos hemos dado cuenta de que estamos educando a mucha gente en temas que no tratan habitualmente. Con el tema del VIH nos pasa mucho. A la radio nos llegaban mensajes del tipo “dejad de hablar de VIH que sois muy pesados, que ya lo sabemos todo”. Y no. La gente no lo sabe todo. Es por ejemplo lo que nos dicen con la PrEP: “es que con la PrEP la gente va a follar a pelo”. Pues tampoco. Es que la gente empezó a follar a pelo antes de la llegada de la PrEP. Sí nos hemos dado cuenta de que hablando de las cosas, poniéndote pesado, al final llegas a la gente.

El año pasado con vuestros #OrgulloLeaks durante el WorldPride estuvisteis todo el equipo dando mucha caña. Imagino que tuvisteis un pico de visitas.

Sí, hubo muchas visitas, pero no fue tanto visitas como renombre. De repente la marca Estoy Bailando creció bastante. Gente que no conocía la web empezó a conocerla.  La gracia de los #OrgulloLeaks es que nosotros no descubrimos nada ni tuvimos que investigar nada. Simplemente era mirar lo que nadie estaba mirando. Era hablar de lo que nadie estaba hablando: ¿Cuánto dinero se ha invertido? ¿A quién ha ido? ¿Para qué se ha usado? Es información pública, pero como nadie lo mira porque ya nos va bien y como te dicen que el orgullo trae muchos millones de euros, pues nadie se fija cuánto se ha gastado, pero hay que mirarlo. Lo más importante es saber si alguien se ha llevado o ha ganado dinero, porque si es un orgullo, en teoría, no debería ser un negocio. Si tú montas una organización o una reunión pública para reivindicar algo, si eso va creciendo como es el caso, necesitas unos servicios. Es cierto que es normal que haya empresas y haya un negocio, pero cuando alguien a partir de ahí te dice que monta un bar y pone las copas a veinte euros, 10 para ti y 10 para mí, ahí ya no.  Hay empresarios que dicen que el Orgullo les importa una mierda, pero hay mucho dinero en juego y claro, quieren ganar dinero. Ahí ya tenemos un problema. Nosotros no estamos en contra de que el Orgullo sea una fiesta, de que haya dinero de por medio y de que se contraten artistas y demás, porque parte del Orgullo, además de reivindicar, es celebrar. Con el dineral que se gastaron en el Worldpride, ¿lo más grande que podían traer era a Marta Sánchez? O el parque que montaron, con el dineral que costó, ¿no podría haber tenido más fuerza? Juanra fue y me contaba que no había nadie. Estaban las casetas vacías. Es un despropósito. Entonces, ¿dónde está el dinero de la organización y la promoción?  Porque si el dinero que se invirtió se hubiera invertido como se debía invertir, ese parque debería haber estado lleno de gente.

¿Se robó dinero?

No creo. Yo no sé si se robó dinero. Sí que creo que se aprovechó para invertirlo en otras cosas. No lo sé. La gran pregunta es esa: ¿dónde está el dinero? Yo no sé nada. Yo lo que sé es que lo que se ofreció no costaba eso. ¿Qué ha pasado con ese dinero?  Como nadie se lo había preguntado nunca, cuando llegamos nosotros y lo preguntamos en voz alta, entonces ya no hizo gracia.

En esa época decíais que había cosas que sabíais pero que no podíais contar. Aunque no las puedas contar, ¿la información sigue siendo poder?

Sí. Cuando nosotros decimos que no podemos contar algo es porque o no tenemos un documento que lo demuestre, o lo sabemos, pero la persona que nos lo ha dicho no quiere dar la cara. Con el World Pride nos pasó. Hay gente que me contaba cosas y yo les decía que lo publicaba si ellos estaban dispuestos a testificar si íbamos a juicio. Si esa persona no está dispuesta a dar la cara, yo no lo puedo publicar si luego esa persona no va a defender esa información, porque el marrón me lo como yo. Por eso siempre que publicamos algo es porque lo podemos demostrar. Sabemos muchísimas cosas que no podemos publicar. Pero eso nos va bien, porque así cuando hablamos con la gente que sabe que sabemos cosas, ya no nos venden la moto.

Os habéis ganado la confianza de vuestro público poco a poco.

Claro, porque nunca hemos publicado una noticia sin estar seguros de que era verdad. Eso ha funcionado tanto para bien como para mal. Ha habido agresiones o denuncias que todos los medios LGTB publicaron como locos, pero nosotros no teníamos tan claro que fueran verdad. Igual esa agresión no había sido como contaban o había algo más que las víctimas no estaban contando. Entonces tienes ese punto de que si lo publicas y al final se descubre lo que ya sabemos, vamos a quedar mal, porque estaríamos publicando una mentira. Insisto. Si no estamos totalmente seguros de algo, no lo vamos a publicar.

Los observatorios contra la Homofobia apuntan a que las agresiones por homofobia están aumentando, pero una cosa es que aumenten porque aumenta la visibilidad, y otra muy diferente es que se exagere una supuesta agresión. Por ejemplo: si yo entro con mi perro en una floristería, pero resulta que en la floristería no aceptan perros y el propietario me dice: “Saca el perro, maricón”, entonces…

…eso que explicas ha pasado mucho en agresiones que nos han llegado.

¿Eso realmente se puede considerar homofobia?

Yo supongo que en Arcópoli o en el Observatori  contra l’Homofòbia tendrán muy claro cuál es el protocolo de lo que se considera una agresión homófoba y de lo que no. Ahora me viene un flash de un caso que pasó hace poco que no veíamos claro. Cuando pasa algo así nosotros hablamos con todas las partes para tener toda la información.

Una cosa es que yo te insulte, te pegue, te agreda o realice algún tipo de acto violento contra ti, llamándote maricón o no. Otra cosa es que te pida que saques el perro de la floristería porque tú estás saltándote las normas de mi establecimiento y me estás molestando tú a mi.

Claro, ahí está la cosa. Ha habido casos, bastante mediáticos, que no los hemos publicado porque nos constaba o sospechábamos con mucha base que no fue agresión, sino que fue una discusión en la que todo el mundo se dijo burradas y el agredido en caliente acaba denunciando por fastidiar. O no, porque a veces no llegan ni a denunciar. Generalmente si no denuncian ya sospechas. ¿Por qué no denuncia la víctima y lo hace público? Y si haces público el caso, ¿por qué no hay una denuncia? Otra cosa es que te pase a ti y decidas no denunciar, que ese es un problema que hay porque las fuerzas de seguridad no tienen la formación necesaria y claro, vas a denunciar y se ríen de ti. Pero si haces un caso público y no hay denuncia, ahí hay algo que falla. Estas son cosas que cuando nosotros no lo vemos claro, lo dejamos. Más que nada por responsabilidad, por respeto a las víctimas de verdad y por no caer en el sensacionalismo.

¿Es útil la proposición de primera ley estatal LGTBI que Podemos presentó hace un año en el Congreso de los Diputados?

Sí. Cuando la FELGTB presentó la ley redactada por un montón de organizaciones y demás, nosotros la defendimos a muerte porque nos hace falta y es muy necesaria. El problema es que la ley hay que retocarla mucho y definirla muy bien. Y todos los partidos políticos, incluido PP, Ciudadanos y PSOE van a tocar cosas. Incluso Podemos, porque hay cosas de la ley que hay que refinar. Yo la defendí mucho al principio, y la sigo defendiendo, pero necesita retoques. Ahora toca debatirla, pero algunos sectores ya te están diciendo que es una ley mordaza. A ver, si tú no eres homófobo, si tú no insultas a gais, lesbianas o transexuales, no te preocupes, porque la ley no te va a hacer nada. Se ha acabado el privilegio del hombre blanco cishetero. Por ejemplo, el caso de Bertín Osborne. Cuando dijo aquello de que ya no se podían hacer chistes de mariquitas porque se ofendían. No. Es que antes también eran ofensivos, lo que pasa es que antes si el mariquita se quejaba le partías la cara. Ahora no. Ahora ya no tenemos miedo. Y ahora protestamos por lo que nos parece que está mal.

El viajero gay en el Tentaciones de El País ha creado una gran polémica en redes.

Es una patada en la cara. Básicamente es “viaja siendo hetero”. Esto viene de una idea extraña de los heteros que dice eso de que no tienen que estar las 24 horas del día diciendo que son heteros. Pero lo hacen, vaya si lo hacen. Del mismo modo que tú dices “me he ido con mi novio a no sé dónde, no estás alardeando de tu homosexualidad, estás hablando de tu vida”. A esta gente lo que le pasa es eso: cualquier cosa que sea llevarle la contraria a la heteronorma lo toman como algo terrible. “Que no hace falta que se sepa, no hace falta que se note”. Bueno, pero es que yo soy así, no tengo por qué esconderlo.

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