Barcelona Rainbow Singers: “Nos encantaría hacer colaboraciones con otros coros y un día cantar todos juntos”

Alberto Martín, izquierda, y Fernando Rodríguez son dos de los coordinadores de Barcelona Rainbow Singers.

¿Cómo nace Barcelona Rainbow Singers?

Fernando Rodríguez: BRS surgió de Panteres Grogues, un grupo deportivo que en abril de 2010 no tenía ninguna actividad cultural a excepción de un grupo de teatro. Coincidiendo con el Panteresports, que se celebra una vez al año y durante el cual se realizan varios eventos deportivos a la vez, los organizadores pensaron que estaría muy bien tener un coro que cantase para la ocasión. Mandaron un e-mail a todos los socios de Panteres para ver quien se apuntaba y yo al verlo me apunté corriendo. En ese momento el local de Panteres Grogues estaba en la calle Francolí. Si el de ahora es pequeño, aquello ya era minúsculo. Recuerdo que nos juntamos ahí en una mesita para decidir cómo nos organizábamos. Había un chico que se llamaba José que era profesor de música para niños. Dijo que nos podía dirigir y así empezamos. Después tuvimos que ver qué repertorio íbamos a elegir, teniendo en cuenta que nuestra experiencia era nula y que debíamos aprender a cantar.

Albert Martín: Nos convertimos en el primer coro LGTB de España. En ese momento no existía nada igual.

F.R.: De hecho, en el momento en que nos juntamos no sabíamos que éramos el primer coro gay de España.

A.M.: Y luego el momento histórico de hace 8 años, que son las temporadas que llevamos, no es el de ahora. En aquel momento había mucho armario en la práctica del deporte. Esta es la razón de ser del nacimiento de Panteres Grogues.

¿Os consideráis deportistas? Si nacisteis para hacer los coros de otros equipos deportivos…

A.M.: Es que al final Panteres Grogues cumple un registro de cultura en el sentido amplio de la palabra. Empieza muy afincado en el deporte, pero su visión pasa por crear un proyecto cultural LGTBI potente en Barcelona. Es cierto que hoy en día hay más propuestas deportivas que culturales, pero culturales tienes, además del coro, dos divisiones de teatro, taichí, danza y yoga. Menciono yoga o taichí porque se consideran deportes, pero nosotros los consideramos más culturales, en el sentido de que no son secciones donde haya competición.

BRS tampoco es competitiva.

F.R.: Precisamente, formamos parte de las secciones no competitivas de Panteres Grogues.

A.M.: Lo que pasa es que también hemos ido a certámenes donde han participado otros coros: es decir, el objetivo no es competir, sino crear un proyecto en el que todos disfrutemos, nos lo pasemos bien cantando y ofrezcamos un buen espectáculo.  No hay rivalidad con otros coros. Todo lo contrario. Por ejemplo, estamos hermanados con el Mallorca Gay Men’s Chorus y tenemos muy buena relación con otros coros…

F.R.: …con Barcelona Gay Men’s Chorus también, con el Grup Vocal Zetzània también, con el Coro Vivace también…

¿Cuál es el objetivo de BRS?

A.M.: Más que un objetivo yo creo que la razón de ser y lo que nos une es que tenemos una pasión por cantar. Nos gusta juntarnos para cantar y compartirlo con los demás. Nuestra manera de apoyar al colectivo es a través de la música, que es un lenguaje universal que nos ayuda a todos a ser mejores personas y a disfrutar más de nuestras vidas. Lo puedes considerar tan universal y tan básico como eso, pero esa es la realidad. BRS no es solo Barcelona Rainbow Singers, que es nuestro nombre, sino que tenemos una máxima que es bon rotllo sempre [buen rollo siempre]. Nuestra idea es pasarlo bien y de paso ofrecer un producto con el que la gente también disfrute.

F.R.: También como en el caso de Panteres, consiste en crear un foro en el que siendo gay o siendo lesbiana puedas encontrarte con gente que como tú quiera conocer a otras personas sin necesidad de salir a los bares de ambiente o discotecas. Hay mucha gente a la que aun siendo gay no le gusta salir de noche, sino que prefiere ir a pasear o ir a cantar o les gusta actuar.

Pero eso también lo cumplen otras asociaciones.

F.R.: Sí, todas las asociaciones.

A.M.: Nosotros estamos muy contentos de ser una asociación más que ayude al colectivo. Siempre con dos premisas: una, el entretenimiento, y dos, la reivindicación de los derechos y la visibilidad de la comunidad siempre con un filtro de pasarlo bien a través de la música, que es el lenguaje universal con el que puedes ayudar y dar color a muchos actos del colectivo.  De hecho nosotros este año tenemos dos objetivos: uno es el apoyo de la comunidad, tanto aportando música como reivindicando. El otro es mejorar nuestra técnica: ir un pasito más allá y perfeccionar nuestro registro musical.

¿Cómo ayuda BRS al colectivo?

A.M.: De varias maneras: una es pudiendo participar en sus actos aportando lo que mejor sabemos hacer, que es cantar. Otra manera es simplemente apoyándola sin necesariamente tener que cantar, sino yendo como asociación. Estar allí y dar visibilidad. Una tercera forma es haciendo activismo también a través de nuestras redes sociales, participando de la conversación, siendo visibles y mostrando nuestro compromiso defendiendo nuestros derechos.

Cuando empezasteis erais un coro masculino.

F.R.: Cuando empezamos no teníamos intención de crear un coro masculino. Cuando se envió el e-mail a todos los socios, y socias, de Panteres Grogues, solo nos presentamos chicos. Pasamos meses buscando chicas y conseguimos dos, pero no eran suficientes para tener una cuerda y al final decidimos ser un coro masculino. Tras la escisión de Barcelona Gay Men’s Chorus decidimos buscar chicas y allí sí que tuvimos más éxito, sobre todo porque nuestro director de entonces, Xavi Torras, llevaba también el Musical Participatiu y allí había muchas chicas. No sabemos por qué, pero creemos que la movilización de chicas lesbianas es más complicada.

A.M.: De todas maneras, antes de pasar a ese tema, quiero destacar que no somos un coro LGTBI en la formación, que es inclusiva a quien quiera venir. El planteamiento es el de un coro abierto y el que quiera cantar y lo quiera pasar bien puede venir, siempre y cuando tenga claro que el objetivo de este coro es apoyar a la comunidad. Lo que sí explicamos a la gente que llega es nuestro proyecto para que los integrantes tengan una afinidad y ellos también se sientan a gusto.

¿Por qué os cuesta encontrar mujeres que quieran participar?

F.R.: Yo creo que los hombres gais somos más exhibicionistas. En Panteres sí que hay muchos grupos femeninos. Tienen sus competiciones deportivas, que están muy marcadas, pero cuando las sacas de ese mundo, no sé por qué, no suelen ser muy participativas. Luego por supuesto tienes lesbianas que te rompen totalmente el tópico y son las primeras en todo.

A.M.: Yo creo que las mujeres participan más que los hombres en los coros. Es muy probable que muchas mujeres estén ya en otros coros. Igual por eso cuesta más encontrar mujeres que no estén ya cantando en otro coro.

BRS fue la primera coral gay en Barcelona y en toda España. Después apareció BGMC y hace poco nació el Cor Masculí de Barcelona. Hemos pasado de una a tres corales solo en Barcelona. En estos ocho años el producto ha evolucionado. ¿Seguís teniendo sentido?

A.M.: Claro. El que haya tres entidades que realicen proyectos musicales todavía dice más a favor de lo sano que está el colectivo. Por supuesto que hay sitio para todos. Es todavía más chulo e interesante. Nos encantaría hacer colaboraciones con todos y un día cantar todos juntos, ¿por qué no?

¿Por qué se escindió BGMC?

F.R.: Cuando el director de aquella época se fue, hubo parte del coro que no sabía exactamente cómo íbamos a evolucionar precisamente por esa falta de director. Entonces unos cuantos se fueron y encontraron otro director. Nosotros evolucionamos por otra parte, pero no hubo realmente un divorcio de estos… negativos. Sí es verdad que al principio te queda un poquito de resquemor, pero luego, ¿cuántos años han pasado ya? No me acuerdo. Al final todo pasa y ahora la verdad es que hay muy buen rollo.

A.M.: Es muy chulo que haya mucho movimiento entre coros, entre gente que va y que viene. Que la gente monte proyectos solo puede significar cosas buenas. La gente tiene ganas de montar cosas. Y cuantas más mejor.

¿Cómo escogéis las piezas del repertorio?

A.M.: Buscamos un tema para el repertorio del año: un hilo conductor que una las canciones. Debe responder a nuestro objetivo principal, nuestro conocido Bon rotllo sempre, con lo que debe tener un componente divertido. Además el colectivo debe verse reflejado por coherencia con el proyecto. Y también debe haber un equilibrio para que el concierto no sea siempre súper movido o siempre súper lento.

F.R.: Luego el tema lingüístico. Siempre debemos tener canciones en castellano, en catalán y en inglés.

A.M.: Al final lo importante es el producto final. Aquí el filtro técnico es importante. Con nuestro director, Oliver Carrasco, que es director profesional de coros, tenemos un objetivo muy claro y es que queremos que el resultado sea bueno. Hacemos audiciones y hay que pasar un filtro de capacidad de afinación y tener un mínimo nivel de voz. Nosotros nos organizamos en cuatro cuerdas y debemos cubrir cada cuerda con un mínimo de integrantes.

Buscáis el mismo número de personas por cada cuerda.

A.M.: Normalmente sí. Volvemos al tema de las chicas.

Explicaros.

F.R.: Mira, entre las chicas, por ejemplo, la cuerda de contraltos está bien. La de sopranos es la que nos falta. No sabemos por qué es difícil pero hay veces que te vienen un montón de chicas y todas cantan en el mismo tono: son todas contraltos. O te vienen un montón de chicos y son todos bajos, o barítonos o tenores. No sabemos por qué, pero va por oleadas. Hay veces que los tenores hemos sido un montón pero los bajos hemos sido muy pocos. Este año de bajos estamos muy bien… queda fatal decirlo así, pero es verdad.

A.M.: La idea es tener una media de diez o doce integrantes por cuerda, divididos en cuatro cuerdas. También vamos oscilando. A ver, somos amateur y la gente viene cuando puede y no en todos los bolos puedes tener el coro entero. Jugamos con una posible oscilación en el número de personas que finalmente pueden asistir a un bolo.

¿Cantar en una coral es hacer activismo?

F.R.: Claro. Para mí hacer activismo es mostrarme tal y como soy. Puede ser que mostrarme tal y como soy incluya defender ciertos derechos con los que me siento identificado porque soy persona. Y el hecho de que participe en un coro y que ese coro sea mayoritariamente gay, sí, es una manera de hacer activismo. Nos sentimos muy orgullosos y acompañamos al colectivo allí donde vaya.

A.M.: Yo creo que hay dos niveles. Un primer nivel que es interno al coro y está relacionado con lo que dice Fer: tiene que ver contigo mismo y con la forma en la que entiendes el activismo. Para mí el activismo forma parte del día a día. Si yo pertenezco a un coro en el que la gente tiene esa afinidad y remamos todos juntos en la misma dirección,  estoy participando de algo superior y estoy haciendo activismo. En el segundo nivel, en mi vida privada, cuando estoy hablando de ese coro y compartiendo mis experiencias con otras personas, de alguna manera estoy generando esa visibilidad. Me podrás decir que de una forma purista eso no es hacer activismo, pero para mí sí que lo es, porque al final se trata de generar visibilidad. Cada vez que tenemos un bolo y explicamos el proyecto, estamos explicando su background.  Por ejemplo, hace poco se celebró el Barcelona International Community Day, que era un evento del ayuntamiento orientado a los extranjeros que viven en Barcelona. Nosotros fuimos, explicamos el proyecto y cantamos. Así es siempre. Contamos quienes somos y qué hacemos. Creo que es una manera de hacer activismo también muy válida. Ser activista no es siempre coger una bandera y una pancarta y gritar con un megáfono. Hay otra manera, no sé si más o menos efectiva, pero es una manera natural, que está enraizada en la sociedad, que consiste en llevar tu día a día con naturalidad. Es en esos momentos cuando pones tu granito de arena. Es un tipo de activismo que va sedimentando todo el rato.

F.R.: Me recuerda mucho al tema de la ley rusa de la apología de la homosexualidad. Para ellos mostrarte como gay ya es apología de la homosexualidad. Y sí, claro que lo es. Pero es que yo tengo derecho a mostrarme como soy. No es que esté defendiendo unos valores, es que me estoy defendiendo a mí. Y ojo, que yo piense de una manera no significa que tú tengas que pensar de la misma manera.

A.M.: Por ejemplo, nosotros llevaremos en nuestro repertorio la canción El teu nom, que habla de las víctimas del SIDA.

F.R.: Conmemora que, aunque la sociedad te rechace, siempre habrá alguien que se acuerde de tu nombre el día que tú faltes. Es una canción muy emotiva.

A.M.: Nuestro repertorio este año va por ahí: su hilo conductor serán canciones que han aportado grandes mensajes y se han convertido en símbolos importantes para la comunidad LGTBI. En nuestro caso el activismo empieza por ahí: de una manera divertida lanzar mensajes para la comunidad. Y que den que hablar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s