Me gustaría tener una historia contigo

Llevo todo el día imaginando cómo serás en persona. He escuchado y leído tus entrevistas en todos los formatos posibles. Te sigo en Instagram y tengo algunos de los artículos de tu blog guardados en mis favoritos de Chrome. Me gustaría saber cuáles son tus miedos y tus pasiones.

Al salir del trabajo tendré tiempo de pasar por casa, ducharme otra vez y arreglarme otra vez, aunque no sé muy bien que ponerme. Si supiera que te pondrás tú, intentaría vestirme para no desentonar. No vaya a ser que te des cuenta de que existo.

Antes de llamar al timbre de Javier respiro profundamente y me digo que todo irá bien, que presiones fuera, que he venido a disfrutar de mis amigos y que no tengo por qué crearme expectativas. Llamo. Javier me grita que suba, que llego tarde, que vaya manera de hacer esperar a los invitados.

Entro. Saludo primero a Javier y después a Marc, Carlos y Paula. Te dejo para el final. Me acerco, te sonrío, me presento, abro los brazos y te doy dos besos en una especie de semiabrazo de aquellos que incomodarían a un desconocido.

Jugamos al Trivial toda la tarde. Te sientas a mi derecha y te sonrío cada vez que te hablo. Los dos sabemos que yo sé quien eres tú, aunque no tengo muy claro qué significa eso. Acepto que eres quién eres, porque tú también sabes quién eres. Me produces respeto, pero me gustas y no quiero dar un paso en falso porque me gustaría tener una historia contigo. Pero en lugar de decírtelo ahí, delante de todos, tiro el dado y sigo jugando.

Al terminar la partida nos despedimos de Javier con la promesa de repetir pronto. Caminamos dos calles todos juntos y de repente, sin esperarlo, a cuento de no sé qué, nos dices que no salgamos nunca de nuestra zona de confort, que eso está sobre valorado. Y yo te respondo que tiene gracia que lo digas tú, que eres emprendedor por naturaleza. Y entonces bajas la cabeza con una media sonrisa como si te hubieses arrepentido de lo que has dicho, y pensases que sí, que tengo razón.

Mi admiración por ti crece y pienso que me hubiese gustado estar a solas contigo en ese paseo que pronto acabará porque tú cogerás un taxi y yo el metro.

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