Enfermo mental de manual

El 16 de mayo de 1990 estaba en cuatro o quinto de primaria y debió ser un día como cualquier otro: seguramente algún compañero de clase se reiría de mí, o me insultaría, o me haría una broma pesada o hablaría de mí a mis espaldas. Ellos y no solo ellos. También otros niños de cursos superiores. Para mis compañeros era el “maricón” de la clase, mientras que para una mayoría de psicólogos y psiquiatras era un enfermo mental de manual. El futuro no era muy alentador.

El día siguiente, el 17 de mayo, la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), en un lento camino iniciado por la American Psychological Association (APA), que la eliminó del Manual de Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM) en 1973. Sin embargo, para mí nada había cambiado y el futuro seguía sin parecer muy alentador.

Han pasado 27 años desde ese día y hoy el futuro pinta bastante mejor. Durante este tiempo muchas personas y asociaciones han trabajado muy duro para lograr la igualdad y acabar con la discriminación por orientación sexual o identidad de género. Hemos madurado y hemos ganado conciencia. Nos hemos quitado la máscara del miedo y nos atrevemos a ser visibles en calles, plazas, teatros, cines, parques y cualquier otro espacio público. Las agresiones siguen existiendo, pero como hemos perdido el miedo a mostrar quienes somos, también hemos perdido el miedo a denunciar.

Este año el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia está dedicada a las familias. Hoy muchos de aquellos que en su día se burlaban de mí son padres. Y de la misma manera que nosotros hemos madurado y perdido el miedo, espero que ellos también hayan perdido el miedo a esa supuesta diferencia que aprendieron de sus padres en casa. Deseo que sean valientes y que eduquen a sus hijos en valores como la igualdad y el respeto para evitar cualquier tipo de discriminación. Quisiera que se armasen de valor y que dieran un paso al frente cuando sus hijos, o ellos mismos, sean testigos de unas risas fuera de lugar, insultos o incluso agresiones físicas. Espero que en medio de las prisas de sus quehaceres cotidianos y dentro de su función como educadores sean capaces de parar un momento, si fuera necesario, para corregir un comportamiento homófobo de sus hijos, pues hoy en día los jóvenes en edad escolar siguen siendo los más vulnerables a sufrir acoso por razón de su orientación sexual.

El Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia existe precisamente porque el bullying, entre otro tipo de agresiones, sigue existiendo. Este año se dedica a las familias porque es en casa donde se forjan los valores y los esquemas mentales de los adultos del futuro. Unos adultos que tratarán y se relacionarán con otros adultos, pero también consigo mismos, según lo que hayan aprendido en casa y en la escuela.

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